Veinte años después Anna Anna vive en un pueblo de la periferia romana, en una casa con un amplio jardín, lleno de flores. Tiene un tanque de vidrio con peces rojos. Ha cogido dos semanas de media jornada al mes, sigue adorando los viajes intercontinentales y bailar cuando está sola en casa. Anna dice que este año será el año de acuario, su signo, y espera que se cumplan todos sus deseos: gozar siempre de una salud excelente y tomarse unas largas vacaciones en las islas hawaianas de la Polinesia. Valora todas las alegrías que la vida le ha regalado; la juventud que se ha marchitado parece acariciar la serenidad en sus ojos, relegando, aunque custodiando de forma vívida en su memoria todas las experiencias vividas. Ha tenido una vida especial, una vida que la mayor parte de las perso

