(33) -¿Qué?-Pregunté atónita, eso era lo menos que esperaba después de despertar de no sé cuántas horas, o días inconsciente. -Sí, el señor recibió una bala en su corazón.-Mis ojos se abre y empiezo a llorar, realmente no había nada que te preparare para recibir este tipo de noticia. - ¿Dónde está? Quiero verlo.-Dije moviéndome con rapidez, tanta fue mi desesperación de saber sobre él, que mi intravenosa salió volando. Dos enfermeras entraron a mi habitación, deteniéndome para que no saliera de la cama. -Señora Volkova, quédese quieta, su bebé.-Tampoco estaba preparada para eso. Yo me quedé helada enfrente de ellas mientras arrugaba el ceño. No sabía cómo responder a lo que me decían. -¿B-Bebé? -Pregunté preocupada mientras pensaba que quizás todo esto pudiera ser algo erróneo. -Sí se

