Tomar todo lo que pueda de él como seguro para mí. Respiro y me resisto a retirar mi mano de la suya y poner distancia entre nosotros, porque cuanto más me toca, más profundamente me atrapa en su red y más se clavan en mi cuello esos hilos de marioneta. —Si te aburres de mí, ¿me dejarás ir? —pregunto con una calma que no siento. —Probablemente. Bien. Puedo trabajar con eso. Su tipo suele aburrirse fácilmente. Les entusiasma la persecución, la caza y la capacidad de rastrear a alguien. Atrapar a su presa es sólo una recompensa, y una vez que lo hacen, se acaba toda la diversión. No voy a hacerme la difícil. No voy a dejar que me siga, aumentando su necesidad de persecución. Si quiero deshacerme de él, tengo que fingir que estoy jugando en sus manos. Necesito convertirme en al

