Gimoteo cuando Mason me toca la nalga agredida. —O puedes quedarte quieta. Alcanza el ungüento que guarda en mi mesita de noche. Me llaman la atención los intrincados tatuajes de sus brazos, la forma en que se arremolinan en su piel, añadiendo otra capa misteriosa a su personalidad. —¿Qué significan los tatuajes? —pregunto antes de poder detenerme. Siempre he querido saberlo, pero supuse que no contestaría. Esta mañana, de alguna manera, se siente más cercano. Puede ser porque no se ha ido antes de que me despertara o porque me ha hablado de sí mismo como hacen las parejas normales. Espera. No somos una pareja. ¿Verdad? Mason toma la pomada y me unta la crema fría en el trasero. Hago una mueca de dolor, pero no tardo en gemir cuando la frota suavemente. —En la Bratva, cada tatu

