—¿Pero sabes lo que pasó después? Descubrí que ella era la que me había mantenido en segundo plano. Todo su buen comportamiento era una táctica para mantenerme bajo su control. Fui tan estúpida. Tan jodidamente estúpida. Odié tanto el baile después de eso, que lo dejé. Dejé ese mundo y todo lo que venía con él. Pero ella nunca salió de mi mente. Se quedó en el fondo y en mis pesadillas. —Ella estaba allí cuando yo era una camarera don nadie viendo sus carteles en las calles. Dijo que quería un último favor. Tuvo el maldito valor de pedirme un favor. Pero no pude decir que no, ¿y sabes por qué? Porque mi madre se estaba muriendo, y yo quedé embarazada de un puto hombre cuyo nombre no recuerdo y mi hija nació con los pulmones débiles. —Acepté la oferta de la bailarina de moda, que incluí

