La noche envolvía la cabaña en un silencio profundo, Odette dormía sobre las pieles, el fuego ya se había convertido en brasas, a fuera, el bosque susurraba en lenguas que solo los árboles entendían, susurros dentro de su mente, sombras acechaban sus sueños. El sueño no comenzó con imágenes, sino con sensaciones: frío, piedra, juicio, Odette se encontraba en una sala inmensa, tallada en roca viva, con columnas cubiertas de musgo y símbolos que ardían en tonos rojos, frente a ella, un círculo de figuras encapuchadas —el Alto Consejo del Castillo de Aeltharion y junto a ellos, de pie, con la mirada altiva y la voz afilada, estaba Theron, su antiguo compañero. — observaba con ojos ocultos. En el centro, de pie, cerca de ella, estaba Haunter, más joven, sin cicatriz, con la armadura de los Al

