Estamos comiendo en un restaurante del aeropuerto, este fin de semana me supo muy corto. —Yo puedo testificar, Damian —Ali, no quiero ponerte en esta situación. —Pero yo soy un testigo potencial, y bueno. —Lo pensaré ¿de acuerdo? —Eres un cabeza dura, ¿Lo sabes?—Me pega levemente en la sien y yo asiento pero le doy un beso en la mejilla. —Además seguro mi padre buscar la forma de molestarte si sabe que testifica. —Y eso puede ser beneficioso para ambos, ¿No crees? —Agh...Lo pensaré nena. Y lo hablaré con el abogado, qué tan viable es, porque no te pondré en esa situación si no lo vale. —Bien, de acuerdo. Pero no creas que dejaré de preguntar. Suspiro porque conozco a Ali y no se rendirá. El problema de que ella esté ahi, es su tema con su deuda. Pero veré. Cuando llegamos de vue

