Mi garganta arde con el grito que desgarra mis cuerdas vocales cuando noto de quién es la sangre que empapa mis manos, mi ropa y parte de mi cuerpo. Mi corazón late con tanta fuerza, que parece que saldrá de mi pecho. Mi cuerpo tiembla, pero no me dejo caer, no me dejo joder así tan fácil. En un primer momento, pensé que era mía, pero la ausencia del dolor es lo que me permite seguir avanzando. Me escondo detrás de un muro cuando otra ola de disparos nos asedia, mientras el peso de Naniko recae sobre mí. No la suelto en ningún momento, no puedo hacerlo. Su respiración es errática, su cuerpo se siente cada vez más pesado y sé que está perdiendo la batalla contra el tiempo y no puedo retrasarme más. Estamos tan cerca que ni siquiera me detengo a revisar su herida, no puedo perder el puto e

