POV Malika Me duele el puto tobillo con cada paso que doy a la pequeña casa que está detrás de la mansión. Disimulo el dolor y me muerdo la mejilla interna para canalizarlo de alguna forma, porque no pienso dejarle ver qué me ha lastimado realmente. Yo gané, yo barrí el piso con él y eso le demuestra que soy mejor que él en muchos sentidos. Pero reconozco que de Pavel querer romperme el cuello, lo hace sin mucho esfuerzo. Mis hombres que están bastante adoloridos me siguen y los oigo organizarse para quedarse dos vigilando y los otros dos, dondequiera que sea que duerman, van a vendar sus heridas. Me importa una mierda si me pasé de la raya, si no me contuve con ninguno, pero se supone que son mi guardia personal, se supone que son lo mejor de mis hombres y no demuestran que lo son.

