Luz

1526 Words
Kevin Mientras Kathe se bañaba me quedé hablando con Liliana, hace tiempo no hablábamos como personas civilizadas, siempre discutíamos por saber quien tenía la atención de Kathe, pero con el correr de los años me di cuenta de que no podía competir por su atención, siempre pensé que ella preferiría a alguien más y no a mí. Preferí alejarme sentimentalmente, comencé a verme con chicas para opacar ese sentimiento y recuerdo a aquella primera mujer con la que estuve. Alicia, ella me alejó de todo lo que yo quería, me alejó de mi familia, de mis estudios, de mis mejores amigas, me alejó del mundo que yo conocía. Antes de yo empezar a estudiar psicología, ella me llevó por el camino del alcoholismo. Una vez que empecé a tomar ya ni siquiera reconocía la persona que era, tomaba sin importarme nada, a mis amigas no las quería ver porque tenía veneno de Alicia en mi cabeza, siempre me metió en la cabeza que ellas ya no me querían, que ellas estaban locas, que nadie de mi entorno me quería y que yo era una basura, que por ese mismo motivo no iba a progresar nunca. Mi familia comenzó a apartarse de mí y creer en que yo jamás triunfaría como psicólogo y seguí, seguí en aquel camino torcido en el cual fui sometido a fuerza. Una mañana desperté en un hotel, sin recordar absolutamente nada de lo que había pasado la noche anterior y sin entender que hacía ahí. Las botellas de whisky que estaban esparcidas por toda la habitación era lo que menos me molestaba, el olor a alcohol mezclado con cigarrillo y quien sabe que otras cosas más fue lo más asqueroso que pude llegar a oler en mi vida, cuando me levanté de la cama Alicia salía del baño y quería que siguiera tomando, quería que la acompañara en su despecho y creo que en ese momento en mi cabeza ocurrió el famoso "clic", en donde razonas por primera vez y entendés que estás haciendo las cosas mal. Le dije que no, hable las cosas claras con ella, me puse firme y no le gustó para nada, cortamos todo y me aleje de ella. A partir de ahí dejé todo lo que más amaba y me fui a estudiar a España, dejando atrás mi familia, mis amigos y mi loca vida de alcohólico. Me privé de tomar alcohol y volví a retomar aquel camino y a enfocarme en mi meta. Me gradué con honores, abrí mis estudios de psicología en distintos países, tengo más de 5 estudios en 3 países diferentes, cada vez que necesitan de mí y tengo que viajar me pagan ese viaje y las consultas de mis pacientes de países lejanos tienen precios muy elevados, debido a los traslados que tengo que hacer, pero eso es algo para contar en otro momento. Después de estar un tiempo largo trabajando en España y de estar casi 6 meses haciendo los trámites para volver a mi país de origen, volví, volví el día de su cumpleaños y recuerdo lo preciosa que estaba. Caí de sorpresa en su fiesta de cumpleaños con Liliana y me acuerdo de ese vestido repleto de lentejuelas que le quedaba tan bien, era largo y si bien le quedaba algo grande ella se las ingenió para que le quedara perfecto. Ese día entendí que la amaba con locura, que no importaron los años en los que me aleje de ella, que no importó con cuantas mujeres estuve, ella era la única mujer que necesitaba en mi vida, pero no podía estar con ella, era mi mejor amiga y poco tiempo después se convirtió en mi paciente, ética y moralmente estaba mal querer ser algo con ella. Conocí todos y cada uno de sus traumas, sé por lo que ha pasado, sé lo que está viviendo y lo que le cuesta superarlo. Como no me dieron las bolas para pedirle que fuera algo más que solo mi amiga me convertí en aquel amigo con el cual podía ser ella misma y yo no le diría nada, pero si soy sincero me afectaba muchísimo verla sola, verla llorar, me costaba verla pasearse frente a mí con poca ropa o en ropa interior, era la más viva tentación para mí, era como aquel árbol que tenía el fruto prohibido y no podía comer de él, solo podía contemplarlo. Y digo era porque ahora que probé ese fruto ya no quiero despegarme de ella, ya no quiero alejarme de ella, por más que me lastime no quiero dejarla ir, es como mi droga y al final del juego quien se volvió adicto fui yo y no ella. Antes de estar con Kathe como dije antes, yo salí con muchas mujeres, todas ellas eran de un nivel social alto y cada vez que se las presentaba a Kathe solían mirarla con desagrado, me hablaban mal de ella y ni siquiera intentaban conocerla entonces las dejaba, las alejaba de mí, porque si no pueden soportar que ella sea mi mejor amiga pues entonces no quiero nada serio con nadie. Kathe por otro lado jamás me dijo nada de ellas, todas les parecieron perfectas para mí, pero nunca supo que ella era la única que encajaba conmigo, hasta hace unas horas atrás que estuvo en mi apartamento. Sonrío por ese recuerdo y Liliana me mira. - ¿En qué piensas cabeza de manzana? - Siempre tan cariñosa ella. - En nada, en lo increíble que fue la noche con Kathe - Sonrío y muerdo mi labio, recordando cada momento con ella. - Seguramente no te dio para aguantar tanto - Responde Liliana burlándose y yo niego con la cabeza. - Créeme, me dejó agotado - Agacho la cabeza porque es cierto, Kathe es insaciable. - Menos mal que solo iban a cenar, pero bueno, esa es mi mejor amiga - Dice lo último canturreando y yo solo niego con la cabeza, por Dios, que tendrá esa mujer que me hace desearla y amarla tanto. Seguimos hablando con Liliana sobre temas irrelevantes, sobre lo que ella ha hecho, sobre su vida, sobre sus cosas y hablamos de mí también, de mi trabajo, de mi vida en España y demás cosas, cuando de repente escucho un par de tacos resonar y una dulce voz. - Estoy lista - Escucho detrás de mí y cuando me giro la veo. Aquel vestido, lucía aquel vestido tan primaveral, tan de ella. Ese vestido resalta su calidez, su sencillez y aquella pureza, pureza como la de un hermoso atardecer, como la de las flores en primavera, como la inocencia de un niño. Aquel vestido era largo y cubría sus tobillos, dejando ver aquellos tacones color plata y esos preciosos pies blancos. No tenía mangas y aquel escote cuadrado dejaba ver sus clavículas de una manera tan atractiva. En su cuello descansaba un collar de perlas, su cabello recogido a un costado. Su rostro tan natural y aquellos labios pintados de un rojo carmesí que definitivamente me estaban tentando muchísimo. Un pequeño gemido ahogado salió de mi garganta, aclaré mi garganta rápidamente, cerré mi boca y tragué grueso. - Estás hermosa Kathe - Respondo después de un rato con la boca completamente seca y ella suspira en señal de alivio, creo que estaba preocupada porque no pronunciaba palabra alguna. - Wow, Kathe, que bella estas, te sienta bien ese color - Dice Liliana y aún no puedo dejar de mirarla, por Dios es hermosa y nadie puede decir lo contrario. - Gracias, cuando quieran les enseño a ser una belleza tropical o en mi caso floral - Dice ella dando una vuelta para que la veamos completamente y sacando su ego y orgullo a relucir. Sonrío y nos sentamos a comer, si bien es tarde para comer, porque son casi las 6 de la tarde, Kathe tenía hambre y quería comer algo, así que esperamos a que estuvieran las tartas de Liliana y comimos. Después de charlar de todo y volver a aquellas charlas de niños de secundaria me llevé a mi chica al apartamento, tenía que cambiarme. - Kathe, por favor - Le suplico ya cansado de tanto rogarle. Quería sacarle el vestido y volver a hacerla mía, pero se negaba. - Cariño, espera a que llegue la noche, prometo recompensarte todo, desde esta mañana que te deje plantado como árbol - Le miro con el ceño fruncido y ella se ríe. Me cruzo de brazos y frunzo mis labios. - Vas a pagar caro, chiquita - Respondo y me dirijo hacia la habitación para cambiarme. Ella se sienta en los sillones que hay en la sala y observa todo, la miro por un segundo y sonrío. Ella es tan hermosa y tiene un brillo y una belleza especial, así como la noche, brillante como una luz, como una estrella, es única. Opto por ponerme unos vaqueros negros con una polo blanca y una camisa color pardo desprendida. En los pies me puse unas botas, en mi muñeca mi reloj Rolex Day-Date. Me pongo perfume, ese perfume que sé que a Kathe la vuelve loca, encima de la camisa y salgo.
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