Indicios de unión de dos almas rebeldes

4355 Words
Aleskey: Veo como las chicas terminan de subirse en el automóvil. También rechazaron nuestro ofrecimiento de escoltarlas hasta sus casas. Son de carácter complicado por lo que veo. Debo preguntarle a Gelys de dónde las conoce. Son sin igual. Tienen un carisma impresionante, pegajoso, no son sutiles pero tampoco inaccesibles, pues no son odiosas, las vi compartir con muchos hombres en la pista pero sin detenerse en atenciones con ninguno en específico. La pequeña fue la que vi hablar más con un chico pero por lo poco que pude percibir fue en plan de amistad por el rato. Una vez que perdemos el auto de vista, volteo a ver a Gelys y le digo: -       Hermano ¿de dónde sacaste a estos huracanes? –pregunto pero en tono de broma-. -       Son amigas, mi chica Antonella es amiga de dos de ellas y prima de la rubia –me dice-. -       Ah ya –tomo pausa- hablando de Antonella, cuéntame algo ¿desde cuando tienes novia? –pregunto esperando su reacción- Como lo esperaba recibí un puñetazo en el hombro derecho. Jugando nos abrazamos a modo de forcejeo, pero sin caer en la agresión. Normalmente bromeamos de esa manera. -       ¿Qué te puedo decir Ale? –levanta los brazos a modo de rendición- esa chica me gusta de verdad. La conocí en el centro comercial hace tres semanas. Desde ese día tomé el riesgo de abordarla y al ver que ella compartía el mismo sentimiento la invité a salir. Desde entonces andamos juntos. -       Aja, lo tenías escondido –le digo, volteando a mirar a Leroy que escuchaba atento y también parecía sorprendido. Es raro que Gelys muestre tanto interés en alguna chica en particular después de lo sucedido con la última relación seria que le he conocido-. -       Sabes que no soy de hablar mucho de mis cosas personales y menos si de mujeres se trata –se voltea apuntando el control a la camioneta para abordarla- ¿sabías que todas son profesionales? -       No –le digo- solo nos las presentaste pero no tuvimos tiempo de saber más nada de ellas, parecían que el mundo de se les fuera a acabar. Son resistentes. ¿Quién les lleva el ritmo? Toman y bailan sin parar –les digo- se fueron fresquecitas como si no hubieran ingerido licor. -       Pues sí. Son mujeres dignas de tener cerca –habla sacándose el teléfono del bolsillo y el arma detrás de la espalada para ponerla en el asiento del copiloto sin subirse a la camioneta- La pequeña y la rubia son abogado, tengo entendido que de las mejores del país, la castaña es contadora y mi mujer es Terapeuta de lenguaje para niños. -       ¡Wow! De verdad que me sorprenden –digo con sinceridad- es raro ver mujeres con su nivel en estos lugares. -       Allí está la diferencia de ellas –me dice Gelys- aparte de ser físicamente distintas a las mujeres que normalmente tenemos alrededor, son diferentes también por su forma de comportarse y su manera de pensar. Son profesionales e independientes. De repente se me vino a la mente el mensaje que recibí temprano de Thomson. -       Casi lo olvido hermano –le digo desviando la conversación- Thomson nos necesita mañana en su rancho. Me dijo que tiene noticias del secuestro de Camelia, pero que no puede darnos la información por teléfono. Le dije que estaremos mañana a medio día por allá. -       Está bien. Si toca ir, ni modo –me dice- nos vemos en la casa –voltea a ver a sus escoltas- nos vamos directo –les dice haciendo señas-. Al día siguiente a la una y treinta sentados en una mesa dispuesta a la orilla de la piscina del rancho de Thomson Gelys le dice: -       Thomson no creo que nos tengas aquí para darnos trago y comida –le dice serio-. -       Obviamente que no –dice riéndose- tu siempre precipitado y amargado, cálmate hermano –le dice-. -       El calor me tiene incómodo y la resaca que cargo no ayuda –dice Gelys pasándose las manos por el rostro y la cabeza- cuéntanos que información nos tienes. -       La información que obtuve es que la orden del secuestro de Camelia vino de Colombia –nos dice sirviéndonos otra ronda de trago-. -       ¿Y eso qué tiene que ver con nosotros? –digo- mejor dicho ¿con Camilo? –corrijo-. -       Bueno la cuestión es que Camilo es socio de Gerónimo Rangel, ¿supongo que saben quién es? –nos dice pasando una mirada interrogante de uno a otro-. -       Si, por supuesto –le digo- el número uno de Colombia –completo la respuesta-. Así identificamos a los narcotraficantes más importantes en cada país según el lugar y el nivel de importancia que se hayan ganado. Gerónimo Rangel es el narco más reconocido en Colombia. Tuvo mayor auge en los años 90. Ahora, aunque sigue en el negocio está más pausado, bajo perfil, no obstante ello, sigue manteniendo el primer lugar pues se ganó el respeto y la admiración de los socios en el medio y el odio de los cuerpos de seguridad. -       Gerónimo Rangel hizo negocio con unos mexicanos, quienes le servirían como pieza para adueñarse de una buena parte del territorio europeo para distribuir su mercancía, lo cual no cayó bien a unos rusos que tenían el ojo puesto en la mercancía que él les ha venido negociando. El hecho es que como los rusos no le dieron respuesta en el tiempo pautado sobre el envío de una mercancía, ante la premura que Gerónimo tenía, porque por traición de uno de su lugar-teniente, perdió el terreno ganado Canadá, terminó enviándosela a los mexicanos que ofrecieron pagarles lo que él les pedía y de inmediato. Los rusos vieron esta acción como una traición y decidieron contratar a alguien del entorno de Camilo para cobrarse la traición y adicionalmente sacar del medio a Gerónimo y a su familia. Ya han destruido varias fincas de Gerónimo alrededor de Colombia. Llamaron a Camilo para que se les uniera y él por solidaridad con Gerónimo no aceptó, por lo que en retaliación con la ayuda de un traidor de las filas de Camilo secuestraron a la persona más débil, en este caso la pobre Camelia que no tenía nada que ver en el asunto. Su muerte no estaba en los planes, pero uno de sus captores, un drogadicto incontrolable llamado José Miguel Esparza, famoso por dedicarse al secuestro de niñas, se enamoró de ella y como no accedió voluntariamente a estar con él la violó y drogó varias veces hasta que la chica no aguantó más. Gelys y yo escuchábamos estupefactos todo el relato de Thomson. Esta clase de actos no es de extrañar en nuestro entorno, pero cuando toca a personas allegadas no dejan de pegar en las emociones, hasta el punto de despertar esa parte maléfica, macabra que mantenemos dormida, nos alienta a ver sangre. Alimenta el deseo de ver bañado en sangre a quien ha maltratado de tal manera a un ser inocente, para que sufra en carne propia todo el sufrimiento por el que les hacen pasar y a sus familias. -       Eso no es todo –dice tomándose un sorbo del trago- aquí les va la otra parte del cuento –toma respiro y mira directamente a Gelys- Gerónimo te manda a decir que necesita que hagas lo que tienes que hacer. Tú sabes a qué se refiere. Que empieces desde ayer, o sea ya, porque está en riesgo uno sus tesoros más preciados. El más difícil de controlar y de recuperar. Tiene cercada la zona donde están ubicadas las otras dos, pero dice que no es seguro el lugar, por lo que te encomienda a ti su protección y sacarlas de inmediato de allí. Dice que solo tú, por supuesto con nuestra ayuda sabrás como protegerlas. La más difícil de ellas, como bien sabes, no aceptará protección de ningún tipo. Bien sabes que no quiere nada que venga de él ni de ningún hombre. Debes idearte la forma de que tenga protección las 24 horas del día y lo más cerca posible, incluso si duerme en la misma cama de ella, mejor, que le respire al oído las veinticuatro horas del día. No creas que será como ponerle un dulce a un niño, bien sabes que ella es parecida a un pura sangre indomable. En ti está demostrarle la fidelidad que le prometiste hace años para que no sacara del camino a tu protegido –le dice Thomson volteando a mirarme- Sabes que ella está en la mira de cualquiera de nuestro medio, porque si bien no lo acepta como padre, dirigió su camino a este mundo pero del lado contrario. Son muchos los que desean tenerla cerca, harían lo que fuera por estar a sus pies. Gelys se queda pensativo. La cara se le pone roja de solo escuchar cada palabra de Thomson. Veo que toma su teléfono y marca un número telefónico sin decirnos nada. Se aparta de nosotros para hablar. -       La cosa se va a poner fea Ales –me dice Thomson- Gerónimo Rangel no es cualquier narco. Es un hombre que desde sus inicios no pidió apoyo de nadie, se hizo de un nombre solo, a la calladita, pero si ayudó a muchos de nosotros a salir adelante. Es lógico que si está en una situación tan cruda salgamos a apoyarlo. Mientras Thomson habla siento mi teléfono vibrar en el bolsillo. Aprovecho que se va adentro de la casa en busca de una botella de Whisky, la necesitamos. -       Carlos ¿cómo estás? –es el chico que nos ayuda con la contabilidad y uno que otro trámite para nuestras empresas ante los organismos públicos- si me llamas hoy sábado es porque algo sucede  -concluyo- echa pa’ fuera –le digo-. -       Efectivamente Aleskey hermano –me dice, todos en la organización nos tratamos de hermanos- ayer recibí una notificación del Ministerio Público involucrando a tres de tus empresas en lavado de dinero –me dice preocupado- justo ahorita es que me senté a revisar la correspondencia de ayer y me encuentro con esto –me dice-. -       ¿Sabes quién presentó la denuncia? –le pregunto sintiendo una punzada de dolor en el lado izquierdo de la cabeza-. Lo que faltaba. Como si no tuviéramos más complicaciones ahora tener que enfrentarme a una denuncia donde me veré expuesto aún más. He sido prudente con mis negocios. Si bien en el bajo mundo todos saben quién es Aleskey Sánchez y me temen por las determinaciones que tomo cuando las cosas no se hacen según lo espero o me traicionan, en el mundo de los negocios soy un hombre intachable, honorable, profesional. Después del atentado donde fallecieron mis padres, con el apoyo de Gelys termine de estudiar el bachillerato y luego me fui del país para España, allí me mantuve durante cinco años estudiando, quería ser reconocido no solo como capo de la droga sino también por mis habilidades de negociación y numérica. Como el dinero lo mueve todo, aproveche a estudiar Finanzas y sacar un master en contabilidad y administración. -       Debes buscar un buen abogado Ales –me dice Carlos- debe ser uno muy bueno, porque si no me equivoco, quien aparece como denunciante es la hija del Ministro de Hacienda –culmina-. -       ¿Nada más y nada menos que Yessica Brown? –le digo-. -       Así es hermano –afirma Carlos-. -       Carlos ahora estoy fuera de la ciudad. Mañana puedes acercarte un momento a la quinta a llevarme una copia de los documentos que tengas –le digo-. -       Si hermano cuenta con ello. Mañana en la tarde estaré por allá –dicho esto cuelga-. Me sorprendo porque no me había dado cuenta que Thomson había regresado a tiempo para escuchar parte de la conversación telefónica.  -       Más problemas, por lo que escucho –me dice preocupado- -       Si Thomson –me rio- ahora dizque tengo una denuncia en el Ministerio Público por lavado de dinero. -       Por lo que escuche conoces a quién la presentó –me dice-. -       Desgraciadamente sí –le digo- una mujer que como no quise ser su muñeco, supongo que se está vengando, y por sus influencias con el gobierno me va a hacer la guerra. Es la hija del Ministro de Hacienda. Me acosté varias veces con ella y como que le quedó gustando lo que le ofrecí, me insinuó matrimonio y salí huyendo –le digo tomándome de un solo sorbo el trago de whisky que me entregó- sabes que no soy hombre de compromisos. Yo no quiero familia. -       Hay mujeres que son caprichosas –me dice- pero ponte pilas con esto. Justo en ese momento regresa Gelys a la mesa con cara de preocupación. -       Sé que debo contarte algunas cosas Ales pero ahora no es el momento –me dice- debo ir a Caracas en seguida a ponerme encima de la petición de Gerónimo. Por teléfono ya agilice algunas operaciones pero debo resolver otras personalmente. -       Está bien hermano –le digo- tomate tu tiempo. Parece que todo nos llega junto –le digo-. -       ¿Y ahora que sucedió? –pregunta-. -       Nada que no pueda resolver -le digo-. -       Hermano nos vamos –dice Gelys a Thomson dándole la mano- disculpa la premura pero tú sabes cómo son estas cosas. Ahora te llamo y hablamos con calma –le dice- Debemos concertar una reunión de los principales para cuadrar las estrategias a seguir y cumplirle a Gerónimo. Nos despedimos y salimos rumbo a la capital. Gelys sumido en sus pensamientos sentado del lado del copiloto y yo voy manejando también sumergido en los míos tratando de resolver quien puede ayudarme con este otro dolor de cabeza. Al llegar a casa nos encontramos con otra mala noticia. Leroy nos esperaba para informar el robo de un cargamento de armas que debía ser distribuidos entre el personal que va a custodiar el envío de una mercancía a Europa. También me informó que los tres chicos que teníamos en las jaulas eran informantes de los hombres que secuestraron a Camelia por lo que Gelys fue personalmente a darles de baja. Dos horas después, Gelys subió a su habitación, se duchó y una vez estuvo listo, tomó su laptop y salió armado y custodiado por veinte hombres. No me dijo adónde se dirigía pero estoy seguro que iría a cumplir con el pedido de Gerónimo. Quedé al frente de la investigación del robo de las armas. Una hora después tenía sentado al frente al chico que ha sido mi intermediario en estas negociaciones. -       Entonces ¿en qué quedamos Malcom? –le digo al chico pálido frente a mí- ¿quién va a responder por la mercancía que se perdió? –le pregunto en tono bajo-. Estoy estresado por tanto problema al mismo tiempo, alguien tiene que pagar por ellos, si no colabora, el chico parece ser el candidato perfecto. Lo miro cabreado sentado en una silla en actitud temblorosa con el rostro bañado de sudor a causa de los nervios: -       Ales yo te respondo. Me confié de esos tipos y lo que hicieron fue verme cara de estúpido o qué sé yo –dice a modo de súplica atropellando las palabras-. -       ¿Quién me asegura que no estas confabulado con ellos para robarme? –le pregunto alterándome cada vez más-. -       ¿Cómo crees que te voy a fallar así? Siempre he sido frontal contigo. Cometí el error de pensar que porque lo conozco desde hace años él tenía el mismo concepto que yo de la lealtad –abre los brazos a modo de rendición- ya no sé de qué otra forma demostrarte que no tuve nada que ver en el robo. Soy tan perjudicado como tú. Yo más porque si te da la gana me matas, tu solo estás perdiendo una mercancía que puedes reponer, yo a aparte de un hermano terminaré perdiendo lo más preciado que tengo, mi vida –dice resignado de su suerte-. Tengo rato tratando de sacarle algo a este chico. He trabajado tres años con él como intermediario en el tráfico de armas. Todo había marchado bien hasta ahora que me informaron desde el punto sigma –a cada lugar donde tenemos cocinas donde se fabrica la droga, dónde se almacena una vez fabricada o las armas, los identificamos con un nombre sin indicar el lugar exacto para despistar- que el armamento que estaba pautado para ser entregado nunca llegó. Tengo una amargura que ni yo mismo me aguanto. Desde ayer que conocí a la pequeña pelirroja en el club no dejo de pensar en ella, de solo pensarla el cuerpo reacciona en fracción de segundos. No me gusta esa sensación. Es incontrolable dejar de sentir. Mi pene parece responder al simple hecho de pasar su imagen por mi mente. Nunca ninguna mujer ha tenido ese poder en mí. Lo peor es que ella ni siquiera lo sabe. Esta sensación tan incómoda, los pensamientos, la petición de Gerónimo, que aunque Gelys no me ha explicado, sé que estoy involucrado en ello, la demanda a mis empresas y ahora el robo de las armas que iban a ser distribuidas entre los nuevos integrantes que reclutamos para custodiar la mercancía que va a ser trasladada a Europa el próximo mes, me tienen en tensión absoluta. “Soy muy joven para tanto estrés”, pienso. Para rematar tengo atrasadas unas cuentas contables de las operaciones del último mes que debo entregar a Gelys. No había podido reunirme con Carlos, quien me apoya con esto. Gelys no me las ha pedido pero seguro estoy que en cualquier momento, a la hora que mejor le parezca, incluso de madrugada, se sienta frente a mí a pedir que se las recite. Nada más podría estar peor. -       Vamos a hacer algo Malcom –respiro profundo-, te voy a dar dos días para que ubiques al desgraciado de Uriel Pérez y me lo traigas o sino el que va a pasarla mal eres tú –me siento en otra silla a descansar la rabia que llevo por dentro- lárgate. Ah y no pretendas huir porque te estoy respirando en la nuca. A mí nadie me traiciona y sale ileso. Sin decir nada el chico sale ahuyentado. Me paro de la silla y por momentos siento que la ropa me estorba. Miro el reloj para ver si estoy a tiempo de ir a la casa a darme una ducha para calmar esta sensación tan rara en el cuerpo. Siento el pene a reventar, no entiendo que carrizo es lo que me pasa. En una hora tengo una reunión, la cual estaba pautada desde hace dos días para el envío de una mercancía para Europa. También quedé al frente. Tengo mucha tensión encima. Apenas salga de la reunión llamaré a la agencia para que me manden una morena bien pechugona y con buen trasero así como a mí me gustan para azotarla. Seguro estoy que con eso se me pasa la incomodidad. Me hace falta sentir el olor real de una mujer y follar duro hasta el amanecer. Como aún estoy a tiempo y la reunión será en el despacho de la casa, subo corriendo las escaleras hasta mi habitación. Pongo seguro al entrar y como desesperado me despojo de toda la ropa. Al quitarme el bóxer sentí una sensación de liberación que no había sentido antes. Sentía el pene asfixiado en medio de la tela. Está tan erecto que duele. Fui directo al baño a darme una ducha fría. Mientras dejaba que el agua corriera por mi cuerpo no pude evitar imaginar estar penetrando a la pequeña cargada en mis brazos, fallándola duro con sus senos dentro de mi boca. Eso me puso peor porque sentí el m*****o vibrar. No me quedó más opción que ayudarme para descargar la tensión tan grande que solo pensarla me ha causado desde anoche cuando vi su deslumbrante sonrisa y el azul de sus ojos. Evito recurrir a esto pero no aguanto más, necesito la liberación. Como un loco desesperado comencé a dar movimientos de arriba abajo imaginándome dentro de ella, no necesité mucho esfuerzo para que saliera toda la tensión. Como anhelo tener a esa mujer debajo de mí, aunque sea solo una vez. Deseo a ese pequeño huracán encendido como el fuego. ¿Qué carajos me está pasando? pienso.  Me sorprendió mucho. Parece una mujer sin igual, consume licor como cualquiera de nosotros, si nos dormimos quedamos todos ebrios y ella como si nada. Tiene una fortaleza contagiante. Por lo general las mujeres son débiles –o eso aparentan- ella no. Ella a simple vista demuestra lo contrario. Desde que la vi entrar al club vi determinación en ella. Nada de la coquetería propia de las mujeres, por lo menos de las que frecuentan esos sitios y se me acercan. Como le escuche decir a una de sus amigas “nosotras vinimos a rumbear, y así será”. En ningún momento les vi intención de ligarse a ningún chico, estuvieron desinhibidas, bailaron, tomaron como si el mundo se les fuera a acabar, pero sin dar espectáculo, y por supuesto, nada de dejarse deslumbrar por el dinero o las apariencias. El rato que pudieron compartir con alguno de nosotros y los otros conocidos que normalmente frecuentan el club. Como es lo normal, llegaron hombres con dinero mostrando su opulencia en el vestir, al hablar, mostrando tarjetas de crédito, entre otras estupideces que algunos utilizan para atraer a las mujeres, con ellas no resultó, no se les vio interés en ellos, ni se inmutaron. Con ellas no resultó ese viejo truco. Los que tenían pensado pasar un rato con ellas, quedaron con las ganas en el piso, pues esas mujeres son diferentes. Ni se diga de Iliang, esa sí que dejó a más de uno con la barbilla en el suelo. La pequeña así como toma, baila. Derrocha educación, elegancia, mucha sensualidad y cierta arrogancia que a algunos les cae mal. Si pronunciar palabra desafía a todo el que se le acerca, pareciera una especie de escudo. En su actitud desafiante no se da cuenta que en lugar de alejar a los del sexo opuesto, más bien hace que se interesen en ella, sobre todo a los que se mueven en mi mundo. Desde mi distancia al pasar la mirada alrededor del club pude ver como Javier Torres, un chico que trabaja para nosotros como distribuidor, la miraba con ganas de tirársele encima. Nosotros los hombre identificamos cuándo otro quiere más que hablar con una mujer. Ella, a pesar de ser pequeña es bonita la condenada, llama mucho la atención. En el club se mantuvo lejos de nosotros la mayor parte del tiempo, pero lo suficiente cerca para evaluar cada uno de sus movimientos. Me desilusionó cuando rechazó la invitación de Gelys de continuar la fiesta en nuestra casa. Pensé en seguirla observando. Tratar de analizarla. Para nuestra sorpresa ella y sus amigas la compostura, y como es de esperarse de una mujer recatada, fueron prudentes al no acceder a la invitación. No es que les fuera a suceder algo malo en nuestra casa, al contrario, como bien lo dejó ver Gelys, ellas son dignas de respeto. Y desde ya, por ser amigas de su novia, contaban con la protección de la organización, aunque ninguna supiera a que nos dedicamos. Ya reunido con los socios del sur de Colombia, finiquitando algunos puntos para el envío de la mercancía hacia Europa, como la negociación involucra mover piezas por diferentes frentes para despistar a las autoridades, es necesario investigar a algunas de las personas que nos servirán de señuelo, para lo cual contamos con el apoyo de Anthoni Calgari, experto en informática y rastreo de información quien nos acompaña. De repente se me vino una idea a la mente. Una vez le dimos la información necesaria, definida la estrategia que vamos a aplicar y seleccionados los objetivos, dimos por terminada la reunión. Anthoni fue el primero en pararse de su asiento para irse, salió disparado. Logré alcanzarlo en el pasillo, lo sorprendí abrazándolo por los hombros camino a la puerta de salida: -       Hermano, necesito un favor tuyo, pero que quede entre los dos por favor – le digo bajito-. -       Para que son los amigos –me dice abriendo los brazos- eche pa’ afuera –guiña un ojo-  a ver ¿qué quiere el papacito? -       Ubícame toda la información que puedas de una abogada –le digo- -       ¿Ahora te estas metiendo con la ley Ales? –dice echándome broma-. -       Para nada –le digo-, bien sabes que en este mundo hay que tener un aliado en cada punto. Aparentemente la mujer es buena en su área. Necesito analizar si nos conviene o no. -       Está bien. Envíame las coordenadas necesarias y en dos horas te tengo toda la información–me dice-. -       Ya te la envío por mensaje –le palmeo los hombros y en broma le doy un beso en el cachete, sé que le enoja-. -       Tas pasado de marica Aleskey –dice molesto- esos no son juegos –sale de la casa despotricando de mi-. Muerto de la risa le envío el nombre y apellido de la pequeña. Es la única información que tengo de ella. Espero sea suficiente para el magnífico Anthoni. Desde el encuentro la inquietud por saber de ella no me deja tranquilo. Debo conocer su dirección, con quién vive, si hay algún hombre en su vida y cualquier dato. Aunque dudo que tenga pareja, si todos sus fines de semana son como el de ayer, dudo que ningún hombre soporte ese ritmo de vida. Yo no soportaría que mi mujer, si la tuviera o deseara tener una, estuviera rumbeando como desbocada sin riendas. Por esa razón no tengo pareja. Las mujeres vuelven loco a los hombres. No me quiero imaginar tener a una potra sin control como ella o sus amigas.     
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