+JULIAN+ La puerta de mi oficina acababa de tragar a la Señorita Flores. El golpe sordo resonó en el silencio, pero el eco más fuerte era el de mi propia irritación. Me recliné en mi silla de cuero, cerrando los ojos por un instante. —La Chilindrina —mascullé, abriendo los ojos y fijándolos en el espacio vacío donde hacía segundos ella había estado, sudorosa, con el pelo revuelto y ese short ridículamente inapropiado. Luisa, su madre, la intendente más eficiente del hemisferio, era la única razón por la que esa "moza" seguía bajo mi techo. Mi propia madre, había orquestado un viaje con mi padre, sin que ellos pensaran que vendría a visitarlos, y lo terrible es que yo no esperé que ellos contrataran a esa chiquilla inmadura. "Luisa necesita ayuda con el Protocolo, Julian. Y tú necesit

