+JULIAN+ El vaso de whisky puro y añejo se sentía helado en mi mano, un contraste satisfactorio con el ardor que sentía en la garganta y, para mi inmensa irritación, en el pecho. Estaba en el salón principal, la mesa de centro pulcra y mi tableta con las proyecciones de inversión apagada. La casa estaba sumida en un silencio de Protocolo. Ariel, el estúpido. Me había cancelado. El maldito se fue de viaje a última hora a las Maldivas, con la excusa de una crisis familiar que sonó a mentira barata. Y por ende, cancelé a Alana. No es que necesitara su compañía. No quería a nadie. No después de pasar las últimas horas pensando en dónde estaría esa chica. Flores. Se fue con todo ese grupo de calenturientos universitarios. A esa edad, la moralidad es tan endeble como el papel mojado. Y ella

