Después de pasar la sala de estar, me encuentro en la cocina; allí encuentro un puerta, al lado de esta hay una ventana, por la cual miro y veo lo que parece ser el jardín pero también veo una piscina en medio de este. Salgo por esa puerta, rodeó la piscina y desde dónde estoy logro ver la puerta principal, la cual está vigilada por un hombre, pero por fortuna este empieza hablar por teléfono y se aleja de la entrada en dirección opuesta a la mía. Era mi oportunidad perfecta, correría hasta allí, escalaría el portón de rejas y me iría corriendo lo más rápido que pueda; luego encontraría el teléfono público más cercano y llamaría a mi madre para que huyera de mi padre. Con ese plan en mi cabeza empecé atravesar el jardín, pero de repente los aspersores se encendieron al igual que las luce

