Gael y yo estuvimos presente en la celebración de nuestra boda por dos horas, quizás menos. Aunque la fiesta estaba muy divertida, los discursos de la familia fueron demasiado graciosos y todos nos la pasamos muy bien y nos reímos mucho, Gael y yo estábamos ansiosos por estar en nuestra luna de miel y tener nuestra noche de bodas. Ahora vamos viajando en un Jet privado... —¿Te pasa algo, mi amor? —me preguntó Gael. Yo había permanecido en silencio desde que nos despedimos de nuestra hija... —Nada, solo me preocupa un poco haber dejado Jessica, creí que vendría con nosotros. —Todos se opusieron a que la trajeramos y aunque a mí también me hubiese gustado que viniera con nosotros, me tranquiliza saber que nuestra hija estará muy bien cuidada por mi madre, Regina, Leticia... En fin prác
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