Separo mis labios tomando una bocanada de aire, mientras que mis latidos siguen golpeando incesantes contra mi esternón. ─No te detesto ─digo de forma directa y sin rodeos. Me acerco a él quien me mira algo asombrado. ─Estás mintiendo, me ves como ellos ─manifiesta con dureza y niego con mi cabeza. ─Estás equivocado, Raegan. Si te viera como ellos, no estaría aquí de pie al frente de ti, con mi corazón desbocado por ti ─manifiesto tajante y me agacho, posando mis manos en sus rodillas─. Mírame, estoy aquí, dije que no me iría de tu lado a menos que no quieras que lo esté ¿Quieres que me vaya? ─Pregunto. Sus ojos cafés se muestran llenos de dolor, mi gatito está muy roto. ─No…no quiero que te vayas ─dice suavemente. ─¿Por qué bebiste? ─Inquiero quitándole el vaso de cristal de su

