Días después… Como rutina; visito a Paris en el hospital, según los Doctores su estado de salud es óptimo y solo tiene que despertar, le han quitado las máquinas chirriantes y me siento orgulloso de ella. ─Es mejor que ya te vayas, tienes que estar en Los Ángeles ─menciona Milenka mientras sostengo la mano de Paris viéndola. Dejo salir un suspiro porque estar separado de ella es una tortura─. Estará bien, la cuidaremos y te comunicaré cualquier avance ─acota con una sonrisa acariciando mi espalda. Asiento inclinándome para besar su frente. ─El touchdown, será para ti, caótica ─murmuro contra su piel. Veo su habitación llena de peonias rojas, que le fascinan y espero que cuando despierte eso le ponga muy feliz. Me despido de Milenka quien me abraza fuerte. ─Mucho éxito, pequeño Spa

