Milenka Hidalgo Los ojos avellanados de Cece se clavan en los míos, sus manos tiemblan y es que no me ha dicho nada más que solo palabras para que la perdone por algo que no sé. Lleno mis pulmones de aire sujetando sus manos. ─Madre, nunca estaría molesta contigo. Dime qué ocurre por favor, me colocas muy ansiosa y tengo una corazonada en mi pecho ─digo y es así, algo se aprieta contra mi pecho y no sé la razón. Cece asiente con su cabeza. ─Hace años atrás cometí un grave error, diamantito, uno el cual me arrepiento todos los días. Y es el haberle sido infiel a tu padre con James Waldorf ─manifiesta de repente, mis ojos se abren y suelto sus manos por inercia. Ella lo nota y su rostro se tuerce en un sollozo. Se cubre la boca mirándome con sus ojos humedecidos─. Lo siento tanto ─Llora

