Los ojos fríos de James se entornan en mí, trato de evitar el que me coloque nerviosa o asustadiza. No puedo permitir que me vea tropezar de algún modo por su presencia oscura. Se pasea por el inmenso salón de la suite hasta llegar a un mini bar, donde sirve en dos vasos algo de licor cobrizo. Los sostiene en sus manos caminando hacia mí. ─Bebamos un poco para aligerar el ambiente ─propone sonriendo, sostengo el vaso y con desprecio lo dejo sobre la mesa de billar. No pienso tomar nada de lo que me sirva este fenómeno. Él sonríe bebiéndose el licor de su vaso de golpe, frunce sus labios y chasquea su lengua. ─Excelente bourbon, que desperdicio de tu parte ─Toma el vaso que me entregó hace un instante y se bebe también el contenido. ─No vine a beber. ─Sí, sí. Ya sé a qué viniste

