Durante el vuelo no dejo de sentirme inquieta, mi nerviosismo aumenta al grado de querer ir a vomitar, es solamente gracias a la pastilla que Jen me dio que me siento mejor. No entiendo bien porque estuve buscando excusas durante toda la noche anterior para no poder viajar, desde el clima hasta intentar dejar olvidado mi pasaporte en el apartamento. Observo a través de la ventana las nubes sobre las que estamos volando, también veo el sol que recién comienza a salir, es simplemente hermoso, aquellas maravillosas vistas logran calmar un poco mi ansiedad. Todo esto radica en no querer poner un pie de vuelta en mi casa, hay tantos recuerdos allí que me atormentan, mis padres no quisieron vender la casa cuando Steve murió, a pesar de mi insistencia de no querer estar en ese lugar, desde que

