Sus ojos se posaron entonces en la ropa recién llegada. La tomó y revisó el contenido del armario. Notó que Oliver tenía una forma particular de organizar sus cosas. Le gustaba lo que veía. Hasta ahora, parecía que, al igual que ella, Oliver no soportaba el desorden. Se dio cuenta de que Oliver era perfeccionista en la manera en que organizaba su ropa. Todo estaba ordenado por colores, desde los tonos más oscuros hasta los más claros. Cuando terminó de acomodar la ropa, su estómago gruñó. Aún no había señales de que Oliver volviera a casa ni había recibido ningún mensaje suyo. Así de poco le importaba. Maya casi quería aplaudirle por la gran manera en que la estaba "acogiendo" en su vida. —¿Volverá a casa? —murmuró en voz baja. Maya frunció el ceño. ¿Por qué lo estaba esperando? Odia

