CAPÍTULO IIILA SECUNDARIA LIBERÓ A UNA DESENFRENADA AMY

4156 Words
Esos fueron los tres años más horribles de mi vida me juré no volverme a enamorar y menos si sé que la chica no estaría cerca de mi e incluyendo en otro país. Esa tarde estuve jugando hasta la noche con Becky para regresar luego a casa e irme a dormir. Perdí hasta el apetito por unas dos semanas y dentro de un día más celebraría mi cumpleaños 16 para entrar a mi último año en la escuela. Durante esos años descubrí mi talento para escribir novelas y teniendo a mi entera disposición una laptop no iba a desaprovechar mi oportunidad, además me ayudó mucho para desahogarme tras lo ocurrido con Vanessa. Ah por cierto conocí a la famosa esa que cuando llega es para que la gente se dirija a ti como la “señorita” hasta me avergüenzo de recordarlo. Estaba en mi habitación con Becky y sentí algo extraño me dirigí al baño…no puedo creerlo ¿Por qué hoy y ahora?...afortunadamente mi madre y en la escuela me lo habían advertido. Bajé para contarle a mi madre y como venezolana que es no desaprovechó la oportunidad de seguir la tradición…llamaba a la familia para informarles que su hija se había hecho señorita. Ya yo en ese instante me quería morir, que vergüenza. En resumen no ocurrieron cosas interesantes así que mejor continuemos con algo que sí lo es… Becky estuvo con los preparativos para mi cumpleaños no permitió que mis padres participaran en ello. Aunque sabía que celebraría mi otro año de vida, desconocía todo lo que la mente alocada de mi mejor amiga planearía. Me dedicaba todas las tardes a escribir de párrafo en párrafo era nueva en ello así que no quería sentirme abrumada, menos con los exámenes que debía presentar en la escuela y que estaban por comenzar. Teniendo mi laptop conectada al wifi estudiaba a distancia con Becky. Sí ya sé, era mi vecina y solo bastaría dar unos pasos para llegar acá o acercarme hasta allá; confieso que a veces no tenía ánimos no de salir de la cama por lo que tomaba mi equipo lo encendía y… Beckyyyy estás en línea hoy corresponde estudiar matemáticas y tu eres buena explicándome ese grupo de números. Tu te encargas de ello y yo de la literatura, haré tu tarea y tu me ayudas a pasar la materia pero por favor con excelente calificación. -Amyta ya sabes que sí, manos a la obra que sigo con el trajín para tu cumpleaños. Realmente no sé que estaría ideando ella, yo no tenía tantos conocidos como para decir wow será una mega fiesta, miles de invitados pero sin embargo la dejé a cargo. Después de todo a Becky le fascina liderar este tipo de eventos. Ambas tareas estaban finalizadas nos despedimos y antes de irme a dormir decidí revisar mi correo electrónico, aunque había superado el dolor que me causó Vanessa yo la seguía extrañando. No sé si fue por el hecho de ser la primera vez que besaba a una mujer o de verdad yo estaba enamorada de ella. Como ya era habitual cero mensajes en la bandeja de entrada, no entendía para que me había dado su dirección electrónica si ni siquiera contestaría mis correos. Nada que hacer y me dormí en segundos. Tuve esa noche un sueño un poco loco y no sé si de debía a la necesidad de estar con una mujer o un animalito me estaba perturbando mi cerebro. Soñé que estaba platicando con Becky sobre lo hermosa que había quedado mi fiesta y ella sin mediar palabras se acerca y me besa, yo quedé en shock obviamente no le dí una bofetada por dos razones. La primera es que era mi mejor amiga y la segunda era porque en vez de una bofetada le hubiera golpeado pero recordé que no era una chica amante de la violencia y menos iba a irrespetar a una mujer. -Amy llegarás tarde de nuevo…apresúrate hija Ay por Dios creo que mi reloj interno le están fallando las baterías, salté de la cama al baño me vestí, me maquille y al salir de mi habitación mientras bajaba las escaleras había olvidado algo muy importante…no cepille mis dientes, regreso nuevamente a mi habitación me dirijo al baño cepillo mis dientes maquillaje arruinado cara de frustración, sonrisa fingida y mi madre una vez más… -hija Becky esta aquí… Dile que suba un momento por favor no quiero un estrés más. Le grito pero dulcemente mientras retoco mi maquillaje. -Amyta te traje unas baterías para tu famoso reloj interno…me decía la muy graciosa y admito que hasta me hizo reír. Vámonos payasita deja las baterías sobre la mesa de noche que para otra cosa me han de servir. Bajamos y tomamos dos manzanas para comerlas en el camino, nos despedimos de mis padres y salimos a tomar el autobús para ir a la escuela. Becky no dejaba de hablar sobre los preparativos para mi cumpleaños y yo estaba que la callaba de un solo…no no crean no la iba a golpear le iba a cambiar de tema. Llegamos a la escuela lanzamos a la papelera la mitad de cada manzana y entramos al salón de clases. Desde que se fue Vanessa conocí a una nueva compañera de clases llamada Alexa Makris era de padres griegos y españoles pero llegó recientemente a España de vacaciones, solo que su padre había llegado con un plan de negocio; entonces debían permanecer en el país para llevarlo a cabo. Alexa tenía esa exótica apariencia y discretamente la observaba en reiteradas oportunidades durante las clases. Ella era un poco tímidas y yo solía ser tonta así que ni acercarme suficiente podría. Al terminar la hora de estudio Becky y yo salíamos a sentarnos en unas bancas dentro del interior de la escuela. Mi mejor amiga de nuevo contándome sobre los preparativos, poco a poco se posicionaba frente a mi y fue cuando recordé ese sueño donde luego me daría un beso… Becky detente ni te pegues de mis labios, soy bella pero no abuses. -¿Qué te ocurre Amyta? Creo que esa Alexa te tiene frustrada, yo solo quería darte un abrazo…me dijo entre risas. Quiero que ella asista a mi fiesta de cumpleaños…¿Crees poder invitarla? -Para mí no hay nada imposible, dalo por hecho. Os aseguro que la llevaré a vuestra celebración. Becky no más acento español que me siento en la época colonial. Tu solo la buscas invitas y sonríes para que acepte. -no hay problema tu escóndete que iré tras ella ya mismo. Mi mejor amiga desde siempre se ha mostrado muy decidida y más aún si le ponen un reto…honestamente me encantaba subestimar sus actitudes. Pero déjenme decirles que terminaba sorprendida con su manera de conseguir el objetivo. -Alexa Makris…aguarda un minuto por favor. Por Dios pensé que bromeaba este arbusto no es lo suficientemente grande como para esconderme detrás de él, ni modo tendré que caminar hacia otra dirección y pretenderé ser invisible ante esas dos. Soy un camaleón, soy un camaleón mi camuflaje es el campeón…iba cantando esa tonta canción en mi mente mientras pasaba casi al frente de Becky y Alexa. -Amyta dijo que siiiii…con un grito algo efusivo escuchaba la voz de Becky. No sabía si pedir a la tierra que me tragara de una buena vez o esperar a Becky cavar un hoyo y enterrarla a ella dije mientras reía de nervios. Mi amiga es única en su especie debo cuidarla porque muy posiblemente sea una de las que estén en extinción. -¿Fue sencillo eh?. Si por supuesto que lo fue pero tu me pones en una situación que créeme si no necesitara de tu ayuda yo iría directamente hacia ella para hacerle la invitación. -Sí lo sé pero yo te voy a entrenar a ti…¿Qué os parece? Os parece genial (risas). Salimos de clases y tomamos el autobús para regresar a casa. Estaba muy agotada y ya para el día de mañana tendría a los invitados tocando a la puerta. Acepto de Becky es excelente al momento de idear un plan, no niego que le falte un tornillo pero es buena para arreglar citas. Llegué a mi casa y Becky fue a la suya, debía terminar con los preparativos para mi gran día. Sentía tantas emociones y lo mejor es que Alexa Makris estará aquí. Tomé un baño me vestí y bajé a cenar con mis padres. Hacía tiempo que no me sentía de este modo y la verdad que me agrada. Terminé de cenar y subí a mi habitación para dormir temprano. Aunque no tendría clases a la mañana siguiente, requería horas extras para arreglar mi casa y especialmente mi dormitorio. Me acosté en mi cama a mirar el techo y oh cierto, tomé algunas estrellas que tenía guardada en una de las gavetas de la mesa de noche, tomé una escalera y subí a pegarlas en ese espacio. Listo, bajé y ahora con tranquilidad, me deleitare con mi cielo estrellado. Mientras cerraba mis ojos me hacía escenas con Alexa, yo jamás pensé que me podría sentir atraída por otra chica, ella asistía a las mismas clases yo pero su estadía en Barcelona dependía del éxito de la empresa de su padre y muy dentro de mí deseaba que quedara para siempre. Casi lo olvido, necesito no quedarme dormida…no mañana, me levanté y busqué entre mis cosas un reloj de esos que suenan fuerte, lo detesto pero ya faltaban pocas horas para mi gran día y mi reloj interno no me lo iba a arruinar; le coloqué las pilas que me obsequió mi bella amiga Becky seguidamente programé la hora y en paz me iré a dormir. Beep beep been beep beep …ya sé llegó el día. Me levanto con una gran sonrisa, encendí mi equipo de sonido para colocar una de mis canciones favoritas “la cima del cielo “ de Ricardo Montaner, no se burlen soy romántica lo admito. Arreglo mi cama y me dirijo al baño a cepillar mis dientes y lavar mi cara. Decido comenzar con mi habitación que aún cuando no estaba hecha un desastre, quise mover de lugar las camas y toda la decoración; lo que más me gustaba era el hecho de que mi dormitorio era enorme y podía jugar a quitar/poner sin problemas. Estoy exhausta esas camas pesan demasiado ahora bajaré para ayudar a mi madre con el resto de la casa. Mientras pisaba cada escalón de madera iba limpiando los cuadros que mi madre tenía colgado en la pared. Finalmente llegué al comedor y estaban mis padres con unos obsequios, un pequeño pastel de chocolate y mi desayuno. Que linda sorpresa hasta un banderín que dice “feliz cumpleaños” y unos globos. Gracias papi y mami todo esta precioso. -Desayunemos juntos para comenzar a arreglar la sala y la cocina hija. Esta bien mami, papi necesito que tu me ayudes con algo…en el ático hay algunas decoraciones que quiero colocar en la sala son las de color n***o y fucsia por favor. La escalera la dejé en el pasillo así que solo ten cuidado al subir. Mi madre y yo empezamos a limpiar, pasar la aspiradora sobre la alfombra ya saben los muebles todos los espacios de mi casa. Debo terminar pronto antes de que Becky llegue porque ella si que me quitaría tiempo y no tengo de sobra. Nos demoramos unas 5 horas y ya yo estaba que no valía ni medio euro (risas). Decore con la ayuda de mi padre y mi madre, todo lucía perfecto…así que era el momento de darse cada quien un buen baño. Subí corriendo las escaleras fui a mi habitación, abrí mi closet para elegir la ropa que vestiré para la noche. Y nada de lo que elijo me gusta, requiero algo lindo además vendrá Alexa y por supuesto que quiero impresionarla. Lo tengo, esta blusa que deja ver medio hombro, un jeans ceñido al cuerpo y…unos tacones finos, llevaré mi cabello suelto ondeado, un maquillaje delicado pero lo suficientemente sensual y para nada de los que me hagan lucir mayor. Voy por mi perfume y lista para recibir a los quizás cuatro 4 invitados. Bajando las escaleras escucho mucho ruido y por lo general mi madre era muy delicada con ello. Oh wow vaya sorpresa mis padres bailando, veo unos cuantos chicos y chicas sentados otros bailando y tomando algunas gaseosas supongo. Aligero mis pasos para buscar a la anfitriona Becky pero me temo que aún no haya llegado pero es extraño que estén personas que ni trato, obvio los he visto en la escuela pero no sé sus nombres; no importa creo que esta bien. Decido salir de la casa a dar un vistazo y me encuentro con Alexa en la entrada hablando con Becky. No lo podía creer realmente vino a mi fiesta. No sé decir no sé que hacer y solo me quedó sembrada como una planta de jardín. Que tonta soy solo espero Becky me ayude a sentirme cómoda. -Amyta feliz cumpleaños, ella es Alexa yo te la presento cordialmente a ti esta noche. -Alexa guapa ella es como una hermana para mi. Dicho esto me retiro y las dejo para que platiquen…se me acerca a mi oído para decirme “tu relájate y disfruta tu día” y se retira. Respire profundamente y tomé la iniciativa. Alexa ¿Te gustaría entrar a mi casa o prefieres te muestro el jardín? Hay unas sillas donde podríamos sentarnos y ver las estrellas si gustas. -Soy la invitada tu atiéndeme y yo complacida. Me decidí por llevarla al jardín, relájense que estoy haciendo lo mejor que puedo para no desmayarme en medio camino y arruinarlo todo. Mira allá están las sillas, quiero que hablemos un poco. Ella solo asentaba con su cabeza y yo queriendo morirme necesitaba más expresiones para estar segura de que al menos iba bien. Alexa estaba preciosa su cabello suelto largo hasta la cintura ondeado, sus ojos oscuros y una piel tan delicada que apenas se dejaba ver en un disimulado escote que traía su blusa permitiéndome además admirar su espalda. Adelante toma asiento le propuse y me quedé a su lado. Gracias por asistir a mi cumpleaños a pesar de no habernos conocido antes… -shhh descuida hoy era el momento para hacerlo…me decía al silenciarme con su dedo sobre mis labios. El corazón quería salirse de mi pecho, Alexa Makris me gustaba más de lo que creía al verla en el salón de clases. Hoy celebro mis 16 años y me dedico a estudiar, escribir algunas cosas además quiero tomar una carrera para ser una escritora profesional. Le conté sobre mi y otras más. Ella comenzó a platicarme acerca de su estadía en Barcelona, los planes de su padre y las posibilidades de quedarse en definitiva en el país. Estuvimos contando las estrellas y yo me sentía a cada minuto más cómoda con ella. No me lo creerán pero le dije que en mi habitación tenía un techo estrellado a lo cual muy graciosamente respondió “no es posible que existan las estrellas bajo de un techo pero tengo curiosidad de lo que me hablas”. Me emocioné no esperaba esa respuesta pero digamos que estaba lista para avanzar. Nos levantamos y entramos a mi casa, todos la estaban pasando bien. Becky se me acerca para ofrecerme algo para tomar así que pedí uno para Alexa y juntas subimos las escaleras hacia mi habitación. Sentía un poco de nervios no estaba soñando ella estaba a mi lado caminando, no dejaba de pensar en el ingenio de mi mejor amiga al haber hecho todo esto posible. Entramos a mi dormitorio agarré un puff y lo coloqué en una de las esquinas yo me sentaría sobre el piso, la invitada en ese cómodo sofá. Le entregué su bebida y brindamos para tomar un poco, estaba algo fuerte ese trago sentía como quemaba mi garganta, me dio algo de tos y lo dejé sobre la mesa. Alexa lo bebió todo y yo solo me quedaba mirándola. -Lo he terminado ahora muéstrame esas estrellas bajo tu techo…me dirigí a apagar la luz y wow la verdad quedaron mejores que cuando las coloque por primera vez, ella estaba sorprendida no dejaba de admirarlas; extendió su brazo para que yo la tomara de su mano. No dude y accedí, Alexa me llevaba hasta estar lo suficientemente cerca de su cuerpo. Recordé cuando Vanessa hizo ese gesto conmigo mientras yo tenía miedo tras ver aquella película de terror. Ciertamente el haber traído eso a mi mente créanme que aún me dolía. Ella me mira a los ojos como si deseara algo más allá que una simple caricia, yo caía en su provocación su hermoso cabello rozaba mi rostro mientras sus labios me daban un tierno beso entre mi mejilla derecha y al final de mi boca. Quizás haya sido el efecto del alcohol y bajo ningún motivo quería verme como una abusadora. Pero Alexa insistía besando cada espacio de mi rostro su mano izquierda iba deslizando mi blusa para dejar verse más allá de mi hombro. Pude sentir sus labios recorrer mi cuello suavemente, mi respiración al compás de la suya…poco a poco buscaba mis labios no puse resistencia y me deje llevar. Esos dulces besos me embriagaban y extrañamente me hacía desearla aún más que desde que llegó a mi casa. Comenzó a introducir lentamente su lengua dentro de mi boca y yo me atrevía a chuparla. Entre sus caricias y sus besos me tenía como cual presa. -¿Amyta donde estás? Cantaremos el cumpleaños… Algo debo decirles…detestaba ser interrumpida y con esta era la segunda vez que lo hacían. Por un instante pensé que jamás lograría estar con una mujer. Cuando Alexa me pide volver a vernos para terminar lo que comenzamos juntas. Yo plácidamente acepté su propuesta, yo quería sentirla por completo. Ya bajo Beckyyyyy unos minutos por favor. Salimos de la habitación y todos estaban alrededor del pastel, sus miradas ciertamente me hacían sentir intimidada pero Alexa lucía tan relajada que opté por imitar su postura. Ya estoy aquí y quiero comer algo de chocolate. Luego de cantar el cumpleaños todos se fueron a sus casas a excepción de Becky que quiso ayudarme a limpiar. -Amyta tengo algo para más tarde…shhhh Me decía con su voz misteriosa y yo ya empezaba a preocuparme, ella era muy inventiva y siempre quería romper las reglas pero estando a mi lado yo no se lo podía permitir. Terminamos de arreglar y asear todo para irnos a mi dormitorio. Ella se da un baño se viste y luego era mi turno, para cuando nos acostamos en la cama Becky saca una botella debajo de la almohada; yo me la quedé mirando con asombro con una mezcla de risa nerviosa. ¿Y para que trajiste esto Beckyyyyy? Te vas a poner muy mal de salud no inventes tonterías. -Descuida que todo esta calculado. Y comienza a beber de sorbo en sorbo ella me ofrece y por supuesto no la iba a dejar sola. Somos amigas y para todo estaríamos juntas, después de unos cuantos tragos que honestamente ni recuerdo la cantidad solo que a esa botella le faltaba un centímetro para acabarse. Sentía que todo me daba vuelta hasta que empecé a reírme sin parar Becky me siguió en esa tontería. -Amyta te amo tanto que no sé como pagarte tu amistad aunque critiques mi acento español, no hay rencor…te debo mi regalo de cumpleaños pero antes cómete esto para que de te pase tu estatus de borrachus, sube al ático que allí lo guardé…expresaba ella con una mirada algo desubicada y haciendo señas con sus manos. Comí de ese algo que hasta la fecha desconozco lo que fue pero con seguridad puedo decirles que no sentía su sabor. Salí de mi habitación y me dirigí al ático, debía mantener mi equilibrio para subir por las escaleras; entré y encendí la luz no encontré nada, busqué por unas cajas y tampoco algún regalo. Cuando me doy la vuelta para bajar alguien me detiene tomándome de la cintura. Intenté girarme con fuerza porque sentí miedo. Luego escuché una suave voz a mi oído diciéndome “te quiero esta noche conmigo feliz cumpleaños”…finalmente me soltó y al voltear me doy cuenta de que tenía a Vanessa dentro del ático en mi casa. Tuve sentimientos encontrados, no sabía como actuar ella me había dejado como si yo no significara nada para ella. Intentaba cuestionarla con todo lo sucedido pero ella me ganó con su atrevimiento. Me tomó de mi cintura y esta vez con delicadeza me acercó a su cuerpo para besarme y en ese momento vino a mi mente esa escena erótica que no pudimos culminar en aquel entonces. Becky preparó este encuentro estoy segura de ello, había una colcha sobre el piso para pasar esa noche con Vanessa y muy dentro de mí se lo agradecía. Yo tenía una atracción fuertemente hacia Vanessa que con ella solo deseaba que me hiciera suya de una vez. Sus besos fueron con más intensidad me apretaba de mis glúteos para subirme sobre una mesa, quitó cada botón de mi pijama y me dejó en ropa interior; yo también la fui desnudando mientras nos besábamos ese era mi momento, mi noche. Desabrocha mi brazier para dejar mis senos al descubierto ante ella. Verla pasar su lengua por mis senos y pezones era tenerme húmeda en segundos, ambas disfrutábamos lo que hacíamos. Sube para Sutilmente morder mis labios baja enseguida abre mis piernas y haciendo a un lado mis panty paseó su lengua sobre mi v****a, yo empecé a gemir, ella solo seguía chupando y chupando. Juro que nunca había sentido tanto placer, ella presionaba con su boca mi clítoris no quería que dejara de hacerlo y tampoco iba a dejarme sin ser probada. Me tomó de mi mano y la puso sobre du cabeza para que yo la presionará más a mi v****a. Esta chica me enloquecía sabía como excitarme luego de tenerme demasiado húmeda sube a besarme y su mano la pone sobre mi v****a sus dedos se introducían fácilmente con mi néctar. Ella gemía conmigo era tan exquisito lo que sentíamos que parecía irreal que estuviéramos juntas. Sacaba y metía sus dedos mientras su lengua se paseaba sobre mi cuello. Mis piernas empezaban a temblar cuando ella me toma nuevamente y me acuesta sobre la colcha con ella. Ambas estábamos desnudas rozando nuestros cuerpos, una vez más sube a mis labios para decirme “ahora sentirás tu primer orgasmo”, yo me excite tanto que la apretaba hacia mi bajó enseguida para continuar saboreando por completo mi v****a. Quería gritar pero recordé que seguía dentro de mi casa, entonces gemía sin cesar. Ella aún chupaba y yo no podía controlarme, empezaba a sentir una corriente ardiente por todo mi cuerpo ya no aguantaba más, era demasiado placer con mi voz entre cortada le pedía más y ella lo hacia hasta que tuve orgasmo. Vanessa subía mientras besaba mi cuerpo…fue maravilloso el mejor obsequio de cumpleaños le dije. -Durmamos esta noche juntas mañana debo regresar, me he escapado solo para poder estar contigo este día. Tu mejor amiga Becky me ayudó para darte esta sorpresa y te pido disculpas por no haber dejado alguna nota antes de irme. Pero mi padre me tomó por sorpresa cuando al regresar a casa tenía mis maletas para irme. Me habían inscrito en la universidad y yo desconocía a donde iría. Aún no tengo mi laptop la cual encargué hace poco. Allá donde estoy comparto habitación con otra chica y se ha adueñado de la computadora de escritorio…y entre otras tantas cosas me confesaba Vanessa luego de haber tenido intimidad. Yo no discutí en su manera de actuar y simplemente acepté lo que decía; al final ella y yo éramos muy jóvenes como para tener una relación seria y menos a distancia. Nos abrazamos para caer rendidas allí sobre esa suave colcha. No tenía miedo no fue una noche de películas de terror y tampoco aparecería ese Freddy Kruger agarrándome de las piernas, sino al contrario. Tuve mi primera experiencia s****l a los 16 años, fue más de lo que pude imaginar y mejor de lo que soñé después de ver esas escenas para adultos . Me sentía diferente, no sé como explicarlo pero indudablemente fue mágico. Y con respecto a Alexa no les mentiré, mi cuerpo se dejó seducir ante las provocaciones de Vanessa.
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