Silencio, muchas cosas lo pueden provocar, una noticia, un disparo, incluso un grito, tantas cosas, y factores pueden dejarte sin palabras, como a Horus, quien no solo se mantuvo en silencio durante todo el viaje a la clínica, sino que comenzó a ver de otra forma a esa joven, ya no era una niña, no solo físicamente, ella no lucia como la joven que llego a Italia, y no era por el maquillaje, ella realmente lucia como un adulto. — Deberás tomar mi mano. — informo cuando el mayor estaciono fuera de la clínica. — ¿Quieres que simulemos ser una pareja? — Dulce dejo de ver por el cristal para girar tal cual la niña del exorcista. — ¿Qué? No, digo… Dios, me dan miedo las agujas, cuando Maciel rompió mis brazos estuve enyesada por tres meses, por lo que para hacerme análisis me pinchaban el cue

