Descendieron del vehículo al ver que Teodoro, su hijo, el amigo de este y el “abuelito” de Dulce ya estaban esperando por ellos, a paso firme y con Dulce de su mano ingresaron a la enorme mansión, que gritaba poder por cada lugar al que se mirara, dicen quienes han tenido el privilegio de ingresar en tal fortaleza que no existen palabras para describirla, y así se sentía Dulce, creía que Valentina era exentica, que poseían dinero para mantener a seis generación sin que trabajaran nunca en su vida y que gastaran tanto dinero como lo hacía la princesa, pero solo era necesario ver a su alrededor para saber que solo vendiéndole el alma al diablo se podría tener tanta fortuna. — Sean bienvenidos a mi humilde hogar. — Dulce no pudo evitar reír ante las palabras de Lucero y Horus trato de repren

