Dulce miraba por la gran ventana, se perdía en como las luces iluminaban las calles, sin embargo, el cielo era n***o, sin estrellas, ¿o solo sería el efecto de la contaminación lumínica de la ciudad lo que le impedía apreciar el manto nocturno?, no lo sabía, como tampoco sabía si lo que paso unas horas atrás con Giovanni significo lo mismo para el italiano, que lo que significó para ella. La joven heredera creció viendo y comprendiendo que su madre amaba a más de un hombre, seis para ser precisos, aunque los amaba de diferente manera, solo Dulce sabia aquello, su madre se lo había aclarado, en una de esas largas charlas que solían tener. — Papá Rocco es el mejor. — dijo una tarde la joven, y a Valentina los ojos le brillaron. — Lo es, Rocco es al primero que ame, y al único que amare c

