Nos encontrábamos ya en casa había sido un día agotador pero divertido. Me encantaba pasar tiempo con mis dos hombres favoritos. -Alza las manitas amor.- Ordenó de forma cariñosa. El pequeño hace lo que le digo. Paso la camisa de su pijama por su cabecita. -Listo- Murmuró dejando un beso en su frente. -Es hora de dormir.- Lo arropó. --Si mami hasta mañana.- Responde el pequeño de hermosas sonrisas. Salgo de la habitación. -¿Ahora sí me contarás lo que te sucede?- Pregunta Alexander. -¿De que hablas?- Contesto con otra pregunta. -Te conozco y tú nerviosismo no te ayuda en nada.- Dice tomándome de las manos. -Sabes que puedes contarme lo que sea.- -No has tomado tu medicamento y no sé cómo vayas a reaccionar con lo que te quiero contar.- Respondo con sinceridad. -Solo ha sido p

