Capítulo 2.

1834 Words
Noah. Tenía la capacidad de controlar todo, siempre fuí meticuloso en cada una de mis cuestiones, pero desde que Katherine Meitzner se apoderó del control de mi vida, todo de ha ido al carajo, más cuando sabe lo que ocasiona sus malditas provocaciones. Es tan hija de ... , no es para faltarle el respeto a la señora Meitzner, pero su hija es una embaucadora de primera, una serpiente venosa que me envuelven con su mentiras, quiero se fuerte a sus encantos, pero siempre termino jodido por su veneno dulce que me vuelve loco. Tenía a mis hombres vigilando sus movimientos, ella con mis primas habían decidido ir de vacaciones a Mykonos, una ciudad turística de Grecia y está claro que iba a controlar todo, no quiero que nada se escape de mis manos o mejor dicho algún estúpido griego toque lo que es mío, porque si algo estoy segura ella es mía así como yo soy suyo, solo que por cuestiones de la mafia debo mantenerla alejada de mí por unos meses más. Creo que ella y Mackenzie, no tienen una jodida idea de lo que es nuestra vida con Sasha, se que seguir a mi amigo fue una decisión mía, que la tomé casi sin pensarlo, mis padres nunca estuvieron de acuerdo a que me radique en Rusia, pero había tomado un bando y ese es la mafia roja, soy el abogado del futuro rey de la Bratva, por eso me vengo preparando hace años al lado del señor Gauss Sokolov para saber cómo intervenir cuando estemos en algún problema con las leyes del mundo. — Te escucho — digo cuando atiendo la llamada. — Señor — habla Jeferson, uno de los hombres que vigila a Katherine en las sombra. — la señorita pasó la noche fuera de su habitación — tenso mi mandíbula al escucharlo. — descubrimos que en el piso de abajo se hospedan Malcom Carabajal y Beltrán Maxwell, son amigos cercanos de la señorita Meitzner, no es la primera vez ... — Sigue vigilando — mascullo cortando la llamada. Estaba tan cabreado con la idea de Katherine follando con esos dos hombres que sentía que iba a destrozar todo lo que encuentre a mi alrededor, hace semanas se que rondaban ellos alrededor suyo y no me gustaba para la nada. ¡Maldita serpiente venenosa! Nunca debí caer en las mentiras de mis amigos, porque todo empezó con una mentira y me usaron para que ella como todo niña caprichosa tenga lo que quiera, un cena y un beso mío. Ahí arrancó, porque solo probar sus labios me volví un loco adicto de ella, dos años fuimos novios, viajaba constantemente a verla, a disfrutar de estar a su lado sin olvidar lo bien que la pasamos en la cama, le enseñé todo lo que sabe, solo que los años la hicieron una gran alumna que me volvía loco con su forma de seducirme. Katherine Meitzner me vuelve loco en todos los sentidos, porque podía estar con la mujer que quisiera, cada noche follar con cualquiera, pero si ella estuviera en estos momentos enfrente mío mi pene reaccionaria en segundos cuando esos preciosos ojos grises me miraban como lo hacen. ¡Estoy jodido por esa serpiente venenosa! ¡La odio y la amo! Todo junto y a la misma vez, por eso estoy tan cabreado conmigo mismo, fue mi idea dejarla cuando ella se iba a la universidad, sentía injusto que este en una relación conmigo durante esa tapa cuando es el momento dónde más debería disfrutar y experimentar la vida, no era quien para atar sus mejores años de su vida a una relación conmigo por eso la había dejado, pero en el proceso le rompí su corazón. Empujando los documentos que estaba leyendo, quiero dejar de pensar en la imagen de ella siendo follada por esos dos idiotas y me centro en mirar mi teléfono, tenía algunos mensajes de mi mamá recordando que pronto es el cumpleaños de mi padre, que quería que este presente ese día. Luego reía por una foto que me había mandado Camille, es la nueva vocalista de la banda que formó con nuestros primos de la misma edad que ellos y me contaba que Renzo se lesionó su rodilla durante la práctica de basquetbol, extrañaba a mi familia, pero sabía que por el momento había que estar alejado de ellos. — ¡Maldita seas, serpiente! — mascullo cuando veo una foto desnuda de Katherine en su cuenta de i********:. La muy perra se había puesto emoticones de florcitas tapando sus pezones mientras que con una mano tapaba su entrepierna. Mi respiración se vuelve más pesada, todo mi cuerpo está tenso mirando la imagen suya y lo peor de todo que estaba en una jodida playa nudista. ¡Jodida mierda! Perdiendo todos los estribos salgo de mi lugar de trabajo para caminar dónde estaba mi mejor amigo trabajando, entro de manera brusca tomando por sorpresa a Sasha que me mira intrigante. — Me voy a Grecia — sentencio cabreado. — ¿A Grecia? — pregunta frunciendo su ceño. — Katherine está ahí y en una playa nudista, de solo imaginarla desnuda delante de muchos hombres me pone rabioso — siseo furioso y apretando mis puños con fuerza porque quería romper algo. — ¿No era que ustedes terminaron lo suyo? — pregunta y veo que sonríe divertido por la situación. Terminar lo hicimos infinidades de veces, solo que cuando voy a Chicago o visito Washington, donde ella vive por sus estudios universitarios, la charla entre nosotros es lo de menos. Estar solos en una habitación los dos juntos solo significa sexo descontrolado, es una guerra mutua donde dejamos que nuestros cuerpos sean los responsables de nuestra locura. Después de eso siempre termina todo mal, ella me reprocha el porque debo marcharme y yo solo me voy sin darle explicaciones. Siempre es lo mismo. — Si ... No — gruño. — Me voy a Grecia — repito cabreado. — Yo no sé porque no le pones un anillo en su dedo, son tal para cuál y terminarías con esos celos de una buena vez — dice con diversión. ¿Casarnos? ¡Ja! Ni loco, ella solo tiene veinticuatro años, recién acaba de terminar sus estudios universitarios además en este momento mi vida es complicada y Sasha lo sabe muy bien, porque estamos en el medio de la transición del poder de sus tíos a él, nada es fácil. — Deja de decir estupideces, no pienso casarme con ella y mucho menos meterla a este mundo, después de todo soy el abogado del futuro jefe de la Bratvá, la pondría en peligro — declaro rodando los ojos. Mi amigo rueda sus ojos. — Algún día puede aparecer un hombre que le dé eso que ella quiere — acota. Hipócrita, a él también le puede pasar lo mismo porque todos saben que su corazón solo es de Mackenzie, ya la edad entre ellos no es una excusa y si mi amigo no se apura, otro vendrá por ella. — No lo voy a permitir, ella es mía — afirmo — ¿Sasha? — veo a Ignati ingresar. — Rata de laboratorio, nos vamos a Grecia — le digo. Qué mejor que llevar conmigo a un genio de la informática, en este momento necesito su ayuda, primero para deshacer esa foto en las redes de Kate y luego para violar algunas cuestiones de seguridad más. — Te dije que no le digas de esa forma — me regaña Sasha — ¿Para qué mierda quiero ir a Grecia? — contesta Ignati. — Pensar en el sol molestando, la incómoda arena ... — La vida no es estar metido en esa mierda de laboratorio — comento. — Para mí, si — justifica la rata de laboratorio. — Si no fuera que te encontré follando con mi prima, juraría que eres virgen — declaro rodando los ojos. — Noah — interviene Sasha. — Es mi vida, idiota. — contraataca molesto. Todos sabemos lo que había sucedido en el laboratorio que tiene en Chicago, Ellie y él hicieron combustión de más. — Basta — dice mi mejor amigo dando una mirada de advertencia a ambos. Mi teléfono vibra y miro la foto que subió, otra desnuda, pero con una pose demasiado provocativa que me hace rabiar, ¡A la mierda con el trabajo y la mafia! — Me voy a Grecia — sentencio furioso y salgo del despacho. Subo a mi habitación, debía preparar todo para irme. No sé que mierda iba a decirle cuando la tenga enfrente, pero ahora no era momento de pensar si no de actuar. La puerta se abre y veo a Sasha asomarse. — Iré contigo — afirma. — Está Mackenzie en Grecia — le informo buscando mi pasaporte y dinero. — Lo sé, creo que debo hablar con ella — murmura. — ¡No voy! — escuchamos la voz de Ignati. — ¿Se puede saber que sucede? — preguntan y abren más la puerta dejando que vea al señor Gauss acompañado de su esposa. — Nos iremos a Grecia, unos días — le informa su sobrino. — No cuenten conmigo — acota Ignati. — Tío Gauss nos vamos a Grecia los tres — sentencia mi amigo. — ¡Qué no voy! — protesta la rata de laboratorio haciendo que ruede los ojos. — No te vendrá mal un poco de sol, cariño. Además son jóvenes necesitan divertirse — habla Danna haciendo que sonría, le guste o no, lo vamos a arrastrar con nosotros. — ¡Danna! — se queja con su madrastra. — ¿Se puede saber por qué tanto drama? — escuchamos y salgo de la habitación para encontrarnos que el señor Gavriel acompañado de su reina que estaban parados en el medio del pasillo esperando una respuesta. — Debo ir a dejarle claro a mi novia que es mía — declaro. — Me los llevo porque también están sus chicas en Grecia — agrego mirando a mi amigo y su primo. — Ignati no quiero problemas de nuevo con Demian — le advierte su padre. — No los tendrás, porque me quedaré en mi laboratorio, además tengo una investigación que terminar — declara haciendo que todos pongamos los ojos en blancos. — Si los chicos se van a Grecia, tu también irás con ellos. Son un equipo — sentencia el señor Gavriel con firmeza. — Perfecto, tío. Entonces nos iremos — dice Sasha sonriendo. — Enamoren a esas chicas, no me defrauden — habla la señora Alexia divertida. — Ponte protector solar — acota Danna tocando la mejilla de Ignati que niega molesto. — Eso si se van, pero con guardaespaldas — nos advierte Gauss. — Como diga, señor — hablo rápidamente. Todo estaba organizado, en horas estaré en Grecia y que Katherine se prepare porque me encontraba demasiado molesto por todas sus mierdas. Maldita loca, otra vez me estaba haciendo correr a ella y está vez le dejaré en claro todo.
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