Shaina abrazó a la reina viuda tratando de darle consuelo. Tras tantos años manteniendo el corazón cautivo entre cadenas y cerrojos, la reina volvía a demostrar un atisbo de humanidad. Un corazón como el de la reina era difícil de descifrar, pero en aquellos momentos en él solo había un deseo; ver a su hija otra vez. La noche pasó con lentitud. Shaina pasó gran parte de la noche divagando en sus pensamientos. Ella tenía una idea en mente, sin embargo no sabía cómo concretarla. Lo único que tenía que hacer era reunir a la princesa Banuqa con su madre. Al amanecer, se levantó con las energías renovadas y con ganas de llevar acabo su idea. Ingresó a la sección de la residencia de verano donde estaban hospedados la princesa Banuqa y su esposo, el jeque de los clanes del sur. Shaina respi

