—Me asustaste —Susurró mientras enterraba su rostro en el cuello de Rashid. —No pasa nada, soy yo —Intentó tranquilizarla dándole palmaditas en la espalda—. Vamos, ten paz y que tú corazón esté tranquilo. Te tengo preparada una sorpresa — ¿Una sorpresa? ¿Qué es? —Ven, sígueme. Shaina siguió los pasos de Rashid sintiéndose emocionada e inquieta por la sorpresa que el príncipe le tenía planeada. Bajo un árbol frondoso estaba preparada una manta y cojines, también los criados se movilizaban de un lado a otro sosteniendo palanganas llenas de platos deliciosos. — ¿Qué es esto? —Preguntó alegre y sacando su mejor sonrisa. —Este es un regalo para ti, Shaina La muchacha dejó que Rashid la custodiara hasta el árbol y una vez sentada bajo este empezó a admirar en detalle las lámparas y la

