TESSA Abro mis ojos y lo primero que veo es a Guillermo durmiendo a mi lado. Está sentado en el sillón al lado de la cama del hospital en la que estoy acostada. — Guillermo, Guillermo — digo pero no se despierta — ¡GUILLERMO! — se remueve en su lugar mientras abre los ojos. — ¡Jefecita! ¿Cómo se siente? — dice tomando mi mano. — Bien, ¿Dónde está Elías? —- Guillermo niega con la cabeza y sus ojos se llenan de lágrimas. — No, Gui … no puede — las lágrimas inundan mis ojos, se me forma un nudo en la garganta que no me deja hablar. Guillermo trata de consolarme pero no quiero que me toque. Me separo de él, y salgo corriendo de la habitación. No tengo estabilidad y como puedo me sostengo en la pared. Me encuentro con dos enfermeras y les preguntó por Elías pero no saben nada, sigo

