Semanas después...
Lorena
Ya han pasado unas semanas desde aquel día que decidí cambiar y ser una nueva yo, me ha costado, pero voy aprendiendo poco a poco, sigo con la psicología, empiezo a interactuar un poco más, mi lectura va muy bien y tomo algunas cosas de ahí, porque aunque sea solo ficción me dan buenos consejos y aprendizajes que me servirán tarde o temprano, todo lo decide el tiempo y por supuesto la vida, ya que no somos eternos y todo depende de ellos dos.
Hoy era día de clases así que estábamos en ellas, el tiempo paso volando, no sé cómo paso, pero así lo sentí, fui a mi habitación con mi compañera de cuarto y ahora amiga, hicimos tareas separadas, puesto que ambas estudiamos cosas diferentes, yo termine rápido, le di una repasada a todo y cuando vi que todo estaba bien, me di un baño y me arregle, salí y fui directo a la biblioteca, ese lugar definitivamente era uno de mis lugares favoritos, al igual que los jardines.
Busque un nuevo libro y me senté a leerlo, no había casi nadie así qué era un buen momento, porque no me gusta estar cuando hay gente, se siente raro, no sé por qué, pero prefiero eso, no quiero que nadie me interrumpa.
Estaba completamente en mi libro, todo era fantástico, nada podía ser mejor, definitivamente esto era lo mejor.
En algún lugar del instituto
- Señor Helmenton, es un placer tenerlo por acá, dígame ¿qué se le ofrece?-
- Mi estimado Lemón, el placer es mío al estar en esta institución tan bella, como ya sabes tengo un hijo y él esta a punto de terminar sus estudios y empezar un trabajo, por lo cual yo me quedaré solo y no quiero eso, así que pensé en los momentos que viví con mi hijo y lo maravilloso que es ser padre, así que pensé en esta institución y decidí en que quiero adoptar un niño, quiero volver a sentir lo que es ser padre, porque aunque tengo un hijo él pronto ara su vida y yo me quedaré solo en un lugar desolado y no quiero eso. -
- Entiendo, con mucho gusto lo ayudo, solo que serán papeleos y el niño que elija debe de estar cómodo con usted. -
- De eso no tiene que preocuparse que yo le daré mucho amor y un hogar digno de él o ella -
- Confío en usted, pase por aquí por favor, iremos a un sitio más calmado. -
- Por supuesto -
Ambos hombres salieron del despacho y se encaminaron por los pasillos del sitio, en el camino iban observando todo a su alrededor, hasta llegar a los jardines, era un paraje tranquilo y casi nadie se encontraba ahí, mayormente preferían estar en otros sitios, pero contaban con la presencia de alguien, quien estaba tan sumida en una lectura, disfrutando y gozando de un buen libro.
El señor Helmenton, mantuvo la atención en la menor, detallando sus expresiones y es que ella en serio disfrutaba de ese libro, pues incluso se reía y de una forma tan contagiosa que el señor Helmenton no pudo evitar sonreír.
Él no tenía ninguna duda, ella era la elegida, pero quería comprobar algunas cosas.
- Señor Lemón, ¿quién es ella?, se ve que es una jovencita muy interesante -
- Se llama Lorena, sus padres tuvieron problemas y no supieron manejarlos, terminaron lastimándola mental y físicamente, fue cuando llego aquí, estuvo unos meses, después se hizo un juicio y ellos decidieron que prefirieron ir a la cárcel que estar con ella, estuvo devastada por mucho tiempo y ahora ella está intentando ser otra y salir adelante, es muy aplicada en sus estudios y ama mucho leer, fue lo que le ayudo a salir adelante -
- Se ve que es fuerte, que sus padres la rechazaran debió ser devastador para ella -
- Como no tiene idea, ese día no paro de llorar y termino teniendo un ataque de pánico -
- Me gustaría conocerla -
- Claro, adelante -
Él se acercó a ella y la miro por un momento, por su mente pasaron recuerdos de su esposa, pues a ella le encantaba leer, se devora libro tras libro.
- Hola, pequeña - saludo con una sonrisa.
Lorena
Estaba concentrada leyendo cuando escucho que me hablan, volteó a mirar al proveniente de esa voz y me encuentro con un señor, como unos 48 o algo parecido, su semblante es relajado y por alguna razón me transmite confianza, él me sonríe de una manera amable y yo le sonrió también, me acomodó en el sillón y hago espació para que se siente, ya que el sillón es para dos personas.
- Hola - digo con una sonrisa tímida.
- ¿Qué tal Lorena?, dime ¿disfrutas de la lectura? - dice señalando el libro que tengo en la mano.
- Oh, si y mucho, la verdad me encanta leer, pero usted, ¿cómo sabe mi nombre? -
- Bueno digamos que tengo mis trucos - dice un poco bromeando.
Ambos reímos un poco, conversamos, porque como dije por alguna razón confiaba en él, además que se veía muy amigable.
El día paso muy rápido, regrese a mi habitación y me acosté a dormir fue un día agotador y necesito recargar energías, además que mañana hay clases y tengo que estar bien descansada.
• • •
Hoy es un nuevo día, me levante temprano como acostumbro y arregle mis cosas, me bañe y me coloque el uniforme. Baje a desayunar junto a mi amiga, solo que antes de entrar al comedor el señor Demon me hablo y me dijo que después de clases lo fuera a ver a su despacho.
Las horas transcurrieron con normalidad, lo cual se me hizo un poco pesado, no deje de pensar en que quería hablar el señor Demon algo importante debe ser.
Las horas de estudio terminaron y me dirijo al despacho, le pedí el favor a mi amiga que llevara mis cosas y ella me hizo el favor, llegue al despacho y toqué la puerta, escuche un adelanté y me adentre.
- ¿Para qué me quería? -
- Lorena, tengo una muy buena noticia para darte, por favor siéntate, solo hay que esperar a alguien, en cuanto llegue te diré la noticia -
Yo obedecí y me quede sentada a la espera de esa tan esperada persona. Unos toques en la puerta fue lo único que se escuchó y después la puerta abriendo sé, era el señor con el que había hablado apenas ayer. Mi curiosidad creció por saber que hacia aquí.
El señor me saludo y también al señor Demon, entonces cuando el señor se sentó, el señor Demon hablo.
- Lorena, él es el señor Helmenton y él es quien nos suele a ayudar en el instituto, dando algunos donativos, él quiere adoptarte y que seas parte de su familia -
La última palabra hizo que me tambaleara un poco, ¿familia?, no sé si estaba lista para esto, ni siquiera sé por qué me eligió habiendo tantas. El corazón me palpito con mucha fuerza, la idea me gustaba, pero también me aterraba.