Casa de Los Langford, Italia. Edward deslizó sus manos por debajo de la sábana, encontrando la piel desnuda de Grace, la atrajo hacia él y la rodeó finalmente, descansando su barbilla en su cabeza. Ella descansó su rostro contra el pecho desnudo de él y aspiró su aroma. ―Tenemos que levantarnos. ―anunció él, realmente sin querer hacerlo. ―Lo sé, pero solo un par de minutos más. ―susurró Grace contra la piel de Edward. Él sintió la calidez de su respiración. ―Hoy será una noche ajetreada, no quiero que te despegues de mí, el diablo nunca duerme. ―murmuró Edward, no tenía que bajar la guardia menos sabiendo que Giselle podría andar por ahí haciendo un plan para vengarse de él. ―Bien, ―susurró Grace empezando a bostezar, el tener sexo, la había relajado por completo. Ahora, quería d

