Ariel tocó mi pulsera, antes de que pudiera observar dónde estábamos. Sí, ahí, justo donde estaba grabado el número quinientos. Era muy pequeñita. Vestía unos pantalones de algodón y una campera rompevientos. Mis padres me sostenían de ambas manos mientras cruzábamos la calzada, la cual estaba decorada de charcos y hojas amarillentas. —¿Sabés por qué te llamamos Abril? —Mariana me pasó la mano por el cabello. Noté que estaba usando un abrigo de color blanco. Ese color de mierda. Negué con la cabeza, mirando hacia arriba. Ellos me parecían muy altos en ese entonces. —Porque mi estación preferida es el otoño. Abril es mi mes favorito del año ¡El clima es tan agradable! —A mí también me gusta el otoño —intervino mi padre—. ¿Y a vos, Abril? ¿Qué estación te gusta? —Cuando aparecen las f

