Pero estaba tan mal que en cualquier momento iba a desmayar. — Es necesario que descanse de lo contrario usted sufrirá un infarto — advertía la enfermera. — Nada me importa lo único que yo quiero es que mi niña este fuera de peligro — replicaba Javier, agarrándose el brazo. — Usted no se puede mover de aquí entienda señor su vida corre peligro — contestó la enfermera. Javier deja caer una lágrima quería ver a su hija pero la enfermera lo deja en la habitación con un suero que tenía en su mano, las horas pasaban lentamente y el doctor sale y busca a Javier pero la enfermera le informa el estado de salud de Javier por lo que él doctor se va hacia la habitación. Al llegar entrar Javier se levanta levemente. — ¿Cómo está mi hija ? — pregunta Javier preocupado. — Es muy poco probable que

