ANTES.
Arek, recuerda las normas. Recuérdate a ti mismo quien eres. No te puedes hacer esto a ti mismo, si no piensas en ti, piensa en tus hermanos. Sois los ángeles de dios, soldados de la élite, el ejército del creador de los dos mundos.
Mi conciencia me grita lo que en el fondo ya se. Golpeo el saco de boxeo subiendo la intensidad a medida que la voz sigue torturando mi ser. Se que estoy errando, se que el castigo será tan memorable como letal, también se que no puedo hacer nada por pararlo. Lo que siento por Aba es mucho más grande de lo que cualquiera puede pensar.
¿Has olvidado cual era la finalidad por la que Gabriel ha dejado que sus hijos bajen a la tierra esta vez? ¿Has olvidado las condiciones bajo las cuales se ha estipulado este hecho? Vamos, Arek. No me puedo creer que hayamos llegado a este punto en que eres incapaz de controlarte. Aun estás a tiempo, borrale la memoria por segunda vez, obedece a tu hermano, sometete a la voluntad general y arrepiéntete. Sabes perfectamente que todo esto es nuestra culpa, por culpa de las bajas pasiones.
Volvió a señalarme continuando con su discurso, demoledor y demasiado duro, destroza así todos mis sueños, todos esas metas que construí en las nubes sobre un futuro junto a Aba. ¿Y qué esperaba? Nada bueno puede salir cuando un hombre se deja arrastrar por los deseos de sus delirios. Ahora debía obedecer a mi hermano. Por más que sea Archie quien comete las faltas, soy yo, Arek, quien las ordena. Soy un ángel, los ángeles a diferencia de los humanos, no escogemos entre el bien y el mal, tampoco nos importa esa dicotomía, muy simplista a mis ojos, nosotros nacemos con la simple orden de someternos a la voluntad general que es inevitablemente la divina.
Debía de borrarle la memoria por segunda vez, lo peor es que no recordaría ni siquiera su nombre. Un segundo borrado de memoria implicaría una amnesia total y de por vida que no sabría si quiera su nombre.
Todo esto había sido mi culpa. No debería haberla buscado, debería haberme alejado. ¿Qué pensaba sacar de todo esto? Aba no se merece esto. Aba no merece vivir infeliz, ni ir al infierno, merece un mortal digno que pueda ofrecerle todo aquello que yo no puedo ni podré. No soy Archie por más que el reflejo del espejo me diga lo contrario, soy un guerrero, un soldado, he sido entrenado para las peores guerras sin saber defenderme de la peor, la del amor.
Me deshago de los guantes de boxeo, mientras tomo y dejo ir aire con pesadez.
Debía encontrar una solución real, condenarla a perder su vida me parecía igual de aborrecible que matarla.
Los guerreros más fuertes del cielo fuimos enviados a la tierra esta vez con tal de demostrar a los demás arcángeles que los hijos de Gabriel son diferentes al resto, que nosotros somos por excelencia lo mejor, no por capricho sino por nuestro arduo trabajo. No es la primera vez que lo hacemos.
Debo recordarme que no soy Archie por más que mis deseos quieran hacerme desviarme de mi camino.
Soy Arek, un líder y un soldado, de la legión de los ángeles de dios, uno de los mejores de todos esos ejércitos que mencionan los principales libros de las religiones monoteístas, el más letal, el más poderoso.
Somos los que luchamos para ayudar a los profetas, cuando pierden todo excepto la fe en el creador. Aun me acuerdo de esa vez en Palestina donde el rey Ben-Hadad de Siria atacó injustamente al pueblo del profeta Eliseo y aun superándoles en numero los sirios, los partidarios del profeta salieron victoriosos de la batalla. Bastó con que bajáramos mis hermanos y yo contra cientos de mortales llenos de odio y egocentrismo, los narcisistas jamás creyeron ni creerán en el monoteísmo de Jesús, Noé o Muhammad porque ya practicaban y siguen practicando otro monoteísmo, el de sucumbir al dios yo. El peor de los delirios y el principal enemigo del bien común, donde empieza el yo muere el nosotros, y consigo la comunidad. Y sin comunidad no hay yo que valga como tampoco hay algo como humanidad. Ningún hombre que haya cometido el error de Lucifer ha salido bien parado, es irónico que le sean fieles a sus preceptos cuando él odia a cada uno de los hijos de Adán. Cuando creen mostrar rebeldía a las normas divinas lo único que demuestran es infantilismo en estado puro, el niño eterno que no quiere rendir cuentas… Pero igual que ese niño, igual que cualquier otra criatura que haya sido dada en este universo, todos y cada uno de los seres vivos, serán sometidos a la muerte y consigo el juicio final.
Como ángel no tengo opción, incluso Lucifer no puede desobedecer a dios, es innato, no tenemos libre albedrío. La única explicación a mis errores es que en este tiempo en la tierra ocupar el cuerpo de Archie de algún modo me ha hecho ver la realidad distorsionada, como si en algún momento en lugar de Arek me hubiese convertido en un simple mortal.
Es idiota por mi parte haber supuesto que un primer borrado sería una medida útil para alejarme de Aba cuando solo hizo que mi desesperación por tenerla fuera mucho mayor, he sido capaz de mentirle a mi hermano, de ausentarme durante todo este tiempo para volver con ella. No puedo creerme ni quiero creer que ahora Aba simplemente debe dejar de existir. Debo encontrar una solución a este problema lo menos dañina para Aba. Ha sido una locura, ahora que ella sabe lo que soy… Ahora, que habíamos conseguido volver a estar incluso mejor que antes, debía borrar de un plumazo todo de nuevo, justo como la primera vez, la única diferencia es que ya no habría más Aba.
Entonces, apareciendo mientras mueve sus caderas de un lado a otro, con seguridad y coquetería, llega mi salvación… Giana.
Mi móvil vibra, no puedo evitar tragar saliva con dificultad, al saber que es Aba confirmando nuestra cita de hoy. De nuevo, la amargura de perderla es demasiado grande. Es demasiado letal, siento un nudo en la garganta que va tomando fuerza, poco a poco empieza a derribarme des dentro, dejando en consecuencia un desagradable sabor de impotencia y dolor, me sentía verdaderamente miserable. No habían más calificativos para mi persona. Era incapaz de formular otras palabras que no fueran asco, dolor y rabia hacia mi persona. Podría decir que desearía que las cosas hubieran sido de distinta manera pero es obvio que sabía bien, al menos yo, que las cosas estaban destinadas, condenadas, a terminar así des de la primera mirada. Ahora solo debía atenerme a las consecuencias de mis actos.