—¿Cómo amaneciste hoy? —preguntó Richard como saludo. —Un poco mejor —expuso Bárbara con timidez y le dio paso esquivando su mirada. Él entró en silencio y ella lo dirigió a la cocina donde se encontraba el abogado. —Señor McKellen, llegó en el momento justo —saludó Gilligan y se puso de pie para estrechar su mano. —¿Han conversado de algo? —quiso saber Richard. —Hacemos un resumen general de lo que ha sido la vida de la señorita Rizzo desde que salió de la universidad. Recién nos adentramos en el tema de PowerData. Gilligan le mostró a Richard sus apuntes mientras se sentaban en la mesa, que él leyó con rapidez, luego se enfocó en Bárbara. Ella se mantenía expectante ubicada frente a ellos. —Lamento lo de tu padre —dijo con honestidad. La mujer bajó el rostro y se mordió los labios

