Luego de un ajetreado día de trabajo, Richard se comunicó con Bárbara para buscarla por la fábrica y llevarla a cenar. Ella aceptó porque, además de las inmensas ganas que tenía por verlo, le urgía hablar con él sobre Melissa. Apareció en su auto lujoso justo en el momento en que cerraba la fábrica con Nancy. Una vez que se aseguraron que las alarmas estuviesen activadas, la empleada se marchó para tomar el bus y Bárbara entró en el interior del auto. Sin percatarse, que desde unos metros de distancia le tomaban fotografías. —¿Cómo estuvo tu día? —consultó él antes de darle un beso en los labios. —Agitado. Me avisaron que volvimos a formar parte del listado de expositores de la feria artesanal que organiza la Alcaldía, así que tuvimos que ajustar la producción para cumplir con las fecha

