Luego de que los médicos se aseguraran que Bárbara se encontraba en excelentes condiciones y la evaluara un ginecólogo, le dieron el alta. Richard la regresó a su casa con Nina, que ya tenía un humor más relajado al saber que su hermana se encontraba bien. Allí la esperaban los niños y la abuela con ansiedad. Al enterarse lo sucedido se asustaron, pero Nina ya los había calmado por teléfono al asegurarle que todo estaba bien. —Los niños, con Barry, hicieron una sopita de pollo para que te pusieras bien —dijo su abuela tomándola de la mano cuando Bárbara se sentó en la cama. —¿Los niños? —preguntó Nina, confusa. Entendía que Joan quisiese ayudar a su padre a cocinar, pero Maddy era otra historia. —Sí, cuando supieron que habías vomitado mucho quisieron hacerte algo especial para que te

