Al llegar a su mansión y luego de visitar a su madre para saber cómo se encontraba, Richard se encerró en su despacho. Empacaba sus documentos de trabajo para trasladarlos a sus nuevas oficinas. Se sentó en su escritorio para comenzar a sacar papeles de las gavetas cuando se fijó en un sobre que se hallaba encima de la mesa, a su nombre. Lo tomó con curiosidad fijándose en el logo que ostentaba en una esquina. Se trataba de la clínica de fertilización. Lo abrió y se recostó en su butaca para leerlo en silencio. Quedó impactado por lo que leía, aunque casi enseguida su rostro reflejó preocupación. Tocaron a su puerta. —Adelante. Su tío Brandon entró. —Muchacho, ¿qué tal las nuevas oficinas? —Excelentes. Mañana mismo comienzo a usarlas de forma oficial. —Me alegro. No sé si tu padre

