Melissa pasaba la mayor parte del día en las habitaciones del hotel Rapsodia que en la mansión McKellen. No soportaba a esa familia. Si bien en el pasado ellos habían sido para ella lo más destacado e importante de la sociedad californiana, pronto descubrió que tan solo eran un par de viejos melancólicos que no dejaban de consentir a su único hijo. Ni Morgan ni Vivian McKellen habían nacido en la opulencia. Morgan fue un don nadie, que tuvo la suerte de que su empresa de tecnología triunfara y se volviera un ícono en el país; y Vivian, fue la hija menor de una pareja de comerciantes que habían tenido la suerte de contar con el capital para invertir en la empresa del pretendiente de la mujer, haciéndose ricos en poco tiempo. Ambos venían de un mundo muy distinto al de ella, quien sí nac

