—Hola —saludó Nina a Richard. —Hola, ¿cómo has estado? Él enseguida se puso de pie para saludarla con un beso en la mejilla. —Terrible. ¿Te enteraste lo que sucedió con el periodista? —Sí, hablé con el comisario y le pedí que pusiera una patrulla vigilando la entrada de la fábrica, para evitar que él u otros vengan a molestar de nuevo. Nina respiró con alivio. —Gracias. Si eso no pasaba, iba a convertirme en una asesina. Él sonrió de medio lado. —No llegues a tanto, no vale la pena, pronto acabaremos con este asunto. Richard compartió una mirada con Bárbara, quien aún se notaba afectada por el beso que habían compartido. —Gilligan me dijo que hoy se reuniría con el fiscal y le pasaría la novedad —reveló Nina. —Sí, es una reunión que solicitamos para presionar a la parte acusador

