Luego de disfrutar de unas horas con Kristin para ayudarla a elegir su vestido de novia, Bárbara pasó por la fábrica para estar presente en el fin de la jornada de trabajo. —¿Estás borracha? —preguntó Nancy mirándola con expresión seria y apoyando las manos en las caderas. No solo había sentido el aroma a alcohol que la mujer tenía, sino que la veía muy sonriente, algo no muy habitual en ella en esos días. —¡No! Solo me tomé dos copitas de champaña. —Una copa de champaña para ti equivale a una botella. No asimilas bien el licor. —No seas exagerada, no soy tan mala con la bebida. Nancy resopló y decidió seguir en lo suyo para terminar el trabajo. Lo único que le gustó de esas dos copitas de champaña era que Bárbara parecía la misma mujer animosa del pasado. Bromeó con los empleado

