Bárbara estaba en la fábrica ayudando a cortar y planchar una tela de raso que luego Nina pasaría por la máquina de coser. Con eso confeccionarían los forros internos de unos tarjeteros de cuero que incluirían en los monederos. Ambas trabajaban en una mesa un poco alejadas del resto de los empleados, lo que les permitía hablar de asuntos privados sin preocuparse de que las escucharan. —Opino igual que Kristin: Melissa Roberson está tan loca como una cabra —expuso Nina sin dejar de atender su tarea. —La señora Martha se enteró de varias escenas bochornosas que ella ha protagonizado en público, estando borracha. Desde que llegó de Dubai no ha hecho más que protagonizar escenas vergonzosas. —El problema no son esas escenas vergonzosas, Bárbara, sino la violencia que ese estado pueda gener

