Bárbara salió a la recepción donde la esperaba el periodista. El hombre le sonrió con amplitud, algo nervioso. Apretaba una gorra de beisbol entre sus manos mientras la veía acercarse. —Señorita Rizzo —la saludó. Ella se irguió, mostrándose seria. —No puedo devolverle el saludo porque no sé cómo se llama. —Anthony Borja —reveló con sonrisa chispeante y estiró una mano hacia la mujer. Bárbara dudó un instante, aunque luego la estrechó. Nina y Nancy se quedaron en la puerta de la oficina, viendo la escena con cara de advertencia. —No vine a hacer ningún escándalo, señorita, ni a presionarla. Solo a traerle una propuesta. —¿Una propuesta? —Nos hemos enterado que la denuncia de PowerData está perdiendo vigencia. El fiscal encargado desestimó el informe de las pruebas en su contra y les

