Adara. Muevo mi pie de un lado a otro sobre la cama, mis manos no dejan de tocar mi móvil, ¿será que fue muy atrevido decirle eso?, ¿será que va a cumplir su palabra?, y, ¿si mejor le digo que no? — Uff, Adara, madura, ya tienes 18, tampoco es el fin del mundo. Me regaño a mí misma, decido levantarme, veo de nuevo la hora, son cerca de las once de la noche, y, Sander me dijo que está en camino, ¿qué si estamos locos? Sí, seguro que sí. Arya, Sami y Alex ya han de haberse acostado, ¡Alex! Casi lo olvido, él podría percibir el aroma de Sander, piensa, Adara, piensa, ahora él está por lo que… — Un hechizo. Susurro y sonrío como niña pequeña, dejo el móvil y voy a la puerta de mi habitación, debo crear un leve hechizo donde Alex no pueda saber si alguien más me acompaña porque el tema d

