El examen médico

2078 Words
Xavier levantó la vista con una expresión de fingida sorpresa, relajándose deliberadamente mientras apoyaba los brazos en el borde de las rocas — ¿Alguien más? ¿Aquí? — repitió, manteniendo su tono despreocupado — No, solo estaba disfrutando de un baño. El agua está perfecta, por cierto — Erick frunció el ceño, sus sentidos agudos captando el rastro residual del aroma que lo había llevado allí. Había estado paseando por el bosque, tratando de aclarar su mente sobre la conexión confusa y frustrante con su compañera destinada, cuando aquel perfume familiar lo envolvió. No había duda de que era el mismo aroma que siempre despertaba su lobo — Ese aroma... — murmuró Erick, acercándose un poco más. Su lobo gruñía internamente, insistiendo en que la fuente estaba cerca Xavier, manteniéndose perfectamente calmado, extendió un brazo hacia el borde para tomar una roca y lanzarla distraídamente al agua, creando pequeñas ondas — Tal vez sea el aroma de las flores que rodean la zona — sugirió con una media sonrisa Erick no parecía convencido. Caminó alrededor de las aguas termales, buscando señales de alguien más, pero no encontró nada. El aroma que había seguido comenzaba a desvanecerse, mezclado con el de Xavier y el ambiente húmedo del lugar Frustrado, Erick se detuvo y clavó su mirada en Xavier — Si ves a alguien... cualquiera... avísame — Xavier asintió, sin dejar de sonreír — Por supuesto — Erick permanecía inquieto. El aire aún retenía un rastro tenue de ese aroma que había estado persiguiendo. Su lobo insistía, demandaba que buscara, que diera vuelta cada piedra si era necesario Antes de que pudiera decidirse, Archivald llegó corriendo desde los árboles, su habitual serenidad completamente ausente. Estaba despeinado, con el rostro pálido y una mirada ansiosa — ¿Qué hacen aquí? — preguntó, respirando con dificultad, aunque casi de inmediato desechó la pregunta — Eso no importa. ¿Estaban con una chica? — Xavier y Erick intercambiaron miradas de desconcierto. Ver a Archivald, normalmente controlado y frío, tan alterado era... inesperado — ¿Una chica? — respondió Xavier, haciendo todo lo posible por mantener su tono ligero — ¿En medio del bosque, de noche? No, Archivald, estás imaginando cosas — — ¿Qué ocurre? — preguntó Erick, frunciendo el ceño mientras su mirada aguda escudriñaba el rostro de Archivald — No me digan que no lo notaron — dijo Archivald con urgencia, avanzando hacia ellos — El aroma... es... — Erick se tensó — ¿De qué aroma hablas? — — No lo sé, es algo particular — respondió Archivald, en un tono casi impaciente — Es... dulce, cálido, como si... — Se detuvo, claramente luchando por describirlo, lo que solo lo frustró más — Debe haber una chica cerca — Erick asintió lentamente, como si una pieza del rompecabezas encajara en su mente — ¿Qué hay de ti, Xavier? — preguntó Archivald, volviéndose hacia él — ¿No lo notaste? — Xavier levantó las manos con un gesto de inocencia — No sé de qué están hablando. Vine aquí a relajarme un rato, eso es todo. No he visto a nadie cerca — Archivald gruñó, claramente molesto, y comenzó a escanear la zona con la mirada. Mientras tanto, Xavier hacía todo lo posible por mantenerlos distraídos, consciente de que Sloan estaba cerca, oculta. Sin embargo, no podía ignorar lo extraño de la situación. Había habido otros aromas femeninos en la academia antes, en eventos o visitas, pero nunca había visto a Erick o Archivald reaccionar de esta manera. ¿Qué hacía que el aroma de Sora fuera tan diferente para ellos? Mientras tanto, Sloan estaba escondida entre unas rocas, su cuerpo inmóvil como si su vida dependiera de ello. Y, en cierto modo, así era. Había envuelto su cuerpo con la ropa de Xavier, el olor familiar cubriéndola por completo, y para mayor precaución, había frotado un poco de tierra húmeda sobre su piel y cabello A pesar de todo, su corazón latía como si quisiera escapar de su pecho. Cada sonido de hojas o ramas que los chicos movían parecía retumbar como un tambor en sus oídos. “Solo tengo que quedarme quieta, solo un poco más...” pensaba, aunque cada segundo se sentía eterno Erick volvió a inspeccionar los alrededores, su lobo gruñendo en frustración — Si hay alguien aquí, no debe estar lejos — Xavier, sintiendo la tensión aumentar, se acercó más a la orilla hasta colocarse entre sus amigos y las rocas cercanas donde Sloan estaba oculta — Vamos, chicos. Si fuera una chica, ya se habría ido. ¿De verdad creen que se quedaría con tres hombres como nosotros dando vueltas? — Archivald lo miró con sospecha, pero después de unos segundos, suspiró, pasando una mano por su cabello — Quizá tienes razón... pero si ven algo por favor díganmelo — Xavier forzó una sonrisa mientras su interior seguía en alerta — Por supuesto, Archivald — Erick, sin embargo, permaneció en silencio. Su mirada recorrió una vez más el lugar, mientras su lobo se debatía entre la lógica y el instinto. Finalmente, dio un paso atrás, aunque no sin lanzar una última mirada al área que Xavier protegía con tanta naturalidad Esa noche, tras haberse asegurado de que Erick y Archivald se alejaban, Xavier esperó unos minutos más antes de acercarse a Sloan. El movimiento repentino entre las rocas le provocó un sobresalto que casi la hizo gritar. Al verla cubierto de barro y con el rostro serio, no pudo evitar soltar una carcajada. La risa contagió a Sloan, y ambos acabaron riéndose a pesar de la tensión del momento — ¡Pareces un monstruo de pantano! — se burló Xavier, aún intentando controlar la risa. Sloan se encogió de hombros — Al menos no me descubrieron — El alivio momentáneo se convirtió en resignación cuando Sloan suspiró — No puedo seguir haciendo esto. No más baños calientes, al menos no mientras estemos en la academia — Xavier asintió, aunque había una chispa de frustración en sus ojos. No le gustaba verla renunciar a algo tan simple como relajarse, pero sabía que tenía razón De regreso a los cuarteles, el silencio entre ellos fue inusual. Xavier, siempre lleno de comentarios bromistas o motivadores, parecía ensimismado. Su mente estaba atrapada en un ciclo de preguntas sin respuesta. ¿Por qué Erick y Archivald habían reaccionado al aroma de Sora? Ella era su pareja destinada. Solo él debería sentirse afectado por su presencia. Y, sin embargo, sus amigos habían estado casi tan alterados como él mismo lo había estado la primera vez que percibió ese aroma Mientras tanto, Sloan intentaba no pensar en lo cerca que estuvo de ser descubierta *** El inicio de las clases de combate cuerpo a cuerpo llenó la academia de un aire de expectación. En esta disciplina, los cadetes se enfrentaban entre sí para medir y mejorar sus habilidades, y la única regla era no matar al oponente Sloan, junto con el resto de los cadetes de primer año, observaba desde las gradas mientras los combates de los años superiores tenían lugar. Era tanto fascinante como aterrador El primer enfrentamiento fue entre dos cadetes de tercer año. Un chico alto y fornido, con cicatrices visibles en los brazos, llamado Garret, se enfrentaba a otro igualmente imponente, Markus, conocido por su velocidad. El combate comenzó con un intercambio brutal de golpes. Garret tenía una fuerza descomunal y usaba sus brazos como arietes, pero Markus, ágil como un felino, lograba esquivar la mayoría de los ataques y contraatacar con precisión. Sloan quedó impresionada al ver cómo Markus, con un solo movimiento rápido, logró derribar a Garret, usando su propio peso contra él El segundo combate fue entre dos cadetes de segundo año, y este fue aún más intenso. Julius, un Beta en potencia, se enfrentó a otro cadete que claramente tenía la fuerza de un Alfa, llamado Lyon. La diferencia en estatura y musculatura era evidente, pero Julius compensaba con una estrategia impecable. Cada ataque de Lyon era anticipado y contrarrestado con precisión. Al final, Julius ganó al someter a su oponente en una llave que dejó al auditorio impresionado. Sloan observaba todo con una mezcla de admiración y pánico ¿Cómo voy a enfrentarme a alguien como ellos? pensaba, mientras su corazón latía con fuerza. Aunque confiaba en su velocidad, sabía que no sería suficiente contra la fuerza bruta o la experiencia de sus compañeros. Pero no tenía opción. Tarde o temprano, tendría que subir a ese ring. Y, cuando lo hiciera, necesitaría algo más que suerte para salir viva La mañana siguiente todos despertaron temprano, para su sorpresa ese día no tendrían entrenamiento físico, en cambio todos los lideres entraron acompañados de varios médicos El anuncio había sido simple, casi rutinario. Un examen médico obligatorio antes de comenzar el entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo. Los médicos militares revisarían a cada cadete para descartar cualquier lesión previa o condición que pudiera impedirles seguir adelante. No era extraño, ni siquiera fuera de lo común, pero para Sloan, aquellas palabras cayeron como una sentencia de muerte Los cadetes se habían formado en una fila frente a las camas, y los oficiales superiores supervisaban desde el frente. Erick, con su postura impecable y su mirada afilada, observaba a todos con una autoridad que no podía ser ignorada, mientras que Xavier mantenía una expresión relajada, aunque sus ojos constantemente barrían la sala, atento a cualquier irregularidad — Cadetes, este examen es obligatorio. Los médicos necesitan evaluar la aptitud física de todos ustedes antes de que puedan avanzar. Ninguna excusa será aceptada, y todos deberán cumplir con el protocolo — La voz de Erick resonó, firme y sin lugar para la discusión El protocolo implicaba quitarse toda la ropa, excepto la ropa interior. Y ese detalle, por insignificante que pudiera parecer para los demás, era el mayor de los terrores para Sloan. El simple hecho de quedarse con tan poca ropa sería suficiente para exponerlo todo. No habría manera de ocultar su verdadera identidad "No puedo hacerlo. No puedo... Si descubren que soy una mujer, todo se acabará. Me expulsarán, me humillarán, y Rafael..." Su mente se llenó de imágenes de lo que vendría después. Si Rafael se enteraba de dónde estaba, todo habría sido en vano. Su huida, los sacrificios de Oscar, el plan de Xavier... Todo terminaría — Sloan, adelante. No te quedes ahí parado — La voz de Archivald la hizo volver a la realidad. Estaba al frente de la fila, observándola con impaciencia Sloan tragó saliva, sintiendo cómo las miradas de los demás cadetes comenzaban a posarse sobre ella. Los primeros en la fila ya estaban siendo revisados por los médicos. Las camisas se deslizaban por los cuerpos entrenados de los cadetes, seguidas de los pantalones, y luego quedaban ahí, de pie esperando mientras eran evaluados "Debo pensar en algo... cualquier cosa" Pero su mente estaba en blanco. Su cuerpo estaba paralizado, atrapado en una mezcla de miedo y desesperación. Dio un paso hacia adelante, su respiración acelerada mientras intentaba parecer indiferente, aunque sabía que estaba al borde de perder el control — Grant, quítate la ropa — La voz de uno de los médicos era profesional, carente de emoción, pero para Sloan sonó como un rugido Con manos temblorosas, desabrochó los botones de su uniforme, su mente trabajando frenéticamente para idear una salida. "Puedo fingir una lesión... puedo decir que estoy enferma..." Pero cada idea que surgía era descartada rápidamente. Sabía que ningún pretexto funcionaría. Erick estaba ahí, observando como un halcón, y Archivald tampoco parecía del tipo que aceptaría excusas sin cuestionarlas "¿Qué hago? ¿Qué hago?" Pensó en Xavier, que estaba de pie en la puerta del dormitorio, conversando. Si alguien podía ayudarla, era él. Pero ¿Cómo podría llamar su atención sin levantar sospechas? El médico carraspeó, mirándola con una ceja levantada. Sloan se quitó la camisa, dejando al descubierto su torso cubierto por la camiseta ajustada que Xavier le había dado. Era su último refugio, el único escudo que aún la separaba del desastre — La camiseta también, cadete — Las palabras cayeron como un martillo El aire a su alrededor parecía más pesado, sofocante. Lentamente, llevó las manos al borde de la camiseta, intentando ganar tiempo, rezando para que algo, lo que fuera, interrumpiera aquel momento "No puedo hacerlo. No puedo dejar que lo vean" El terror la invadió completamente. Su visión comenzó a nublarse, y un sudor frío corría por su espalda
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