Estaba durmiendo plácidamente sobre el pecho desnudo de Anton, cuando note que el picaporte de la puerta se movía de forma frenética. Por fortuna habíamos puesto seguro, asique sin apuros, y con mucha pereza me levante de la cama y me coloque mi ropa interior y la camisa de Anton que se encontraba tirada en el piso. Antes de ver quien tenía tanto apuro por entrar, cubrí el cuerpo desnudo que reposaba en la cama sin pudor alguno. -¿Qué ocurre?- dije abriendo lentamente la puerta. -Me dejaste solito- reprocho un adormilado Jasha con un oso de peluche en la mano. -Lo siento bebé, me quede dormida. -¿Puedo dormir con ustedes?- pregunto con ojos de cachorro. -Claro que si- le sonreí- pero necesito un favor. ¿Podrías traerme un vaso de agua? El asintió y me tendió su oso de peluche, para l

