Kane El gimnasio personal de Vinicius era un espacio repleto de equipamiento de última generación, pero hoy, los dos estábamos concentrados en un entrenamiento mano a mano, probando nuestra fuerza y habilidad en combate cuerpo a cuerpo. Ataqué a Vinicius sin piedad, golpe tras golpe, cada uno ejecutado con precisión y una fuerza bruta que había estado perfeccionando durante años. Mi cuerpo se movía con una mezcla de agilidad y poder, una máquina letal. —Eres cada vez más fuerte, —dijo, deteniéndose frente a mí después de recuperarse de otro de mis golpes rápidos. "Adulador," pensé, irritado con su forma de tratarme. Su elogio sonaba a manipulación, una herramienta en su arsenal tan afilada como cualquier estaca. —Tu padre estaría orgulloso de ti, eres incluso más fuerte que él, aunqu

