Al fin estoy en mi cuarto, este día ha llegado a su fin gracias a dios; no quiero pensar que más hubiera pasado si continuara pero no me preocuparé por nada creo que a estas alturas solo me queda aprender de los errores cometidos en este día.
Repasando mentalmente este día, pongo mi cabeza en mi almohada y me entrego en los brazos de Morfeo.
Abro mis ojos y estoy sentada en una moto en la parte trasera con alguien ¿Estoy soñando? ¿Qué es esto que siento? ¿Acaso son las famosas mariposas revoloteando en mi estómago? ¿Qué me pasa? ¿Cómo puedo sentir esto en un sueño? ¿Quién es él?. Después de mi confusión interna logro escuchar una voz bastante ronca que me hace temblar y ponerme la piel de gallina diciéndome:
-¿ En que piensas galletita?
-¡Oh Dios mío! Me llamas a mí, ¿porque me dices así Alec?.
Estoy envuelta en una nube de confusión el está vestido con unos jeans casuales, camisa y chaqueta de cuero y un casco color n***o que no me deja ver su rostro ¿como es que sé su nombre?, en realidad conozco a alguien con ese nombre es mi compañero del colegio, pero jamás me ha gustado y es de lo más odioso que puede existir, aparte no concuerda con el perfil de este chico, este se ve que va al gimnasio, aparte esa gruesa voz no la había escuchado jamás en mi vida, sinceramente no la olvidaría y esto que siento no lo puedo ni explicar con palabras, ¿cómo puedo amar a alguien que no sé quién es y está en un sueño? Esto no es real.
Cómo si descifrara mi confusión voltea y me mira con sus ojos color verde profundo de una manera tan intensa y suave a la vez, siento que atraviesan hasta llegar a mi alma y me dice:
-Así te he llamado siempre cariño.
Siento un huracán con esa mirada y esas palabras ¡Santo Dios! ¿Qué hago?. Lo único que se me ocurre es bajarme de la moto porque los nervios me invaden, siento mis palpitaciones al mil por minuto, me sudan las manos como nunca antes y mi cara la siento súper caliente, así que deduzco que debo de estar completamente sonrojada; bajo con rapidez de la moto y entonces…
Siento un intenso dolor en mi espalda y trasero cuando abro los ojos despierto de mi sueño tirada a un lado de mi cama enredada en la cobija, obviamente en mi habitación.
Con tantas preguntas en mi mente de que fue lo que me pasó ¿Porque soñé eso? ¿Qué significa? Y lo más importante ¿Acaso me está gustando Alec mi odioso compañero de clases? ¡Me rehúso a qué esto me esté pasando!.
Lo bueno de este sueño es que ya se me pasó el bochorno del baile, espero que este sea un mejor día para mí. Me levanto del suelo donde aún sigo y me dirijo a la cocina porque tantos enredos me dieron hambre.
-¿Despierta tan temprano en fin de semana hija?- dice mi madre mordiendo una manzana vestida con ropa deportiva, la piel ligeramente sudada, el cabello un poco alborotado y la cara enrojecida, como si hubiera ido a correr; pero recuerdo que mi madre es mil de glamour y aún mantiene un buen cuerpo y aparenta menos años de los que realmente tiene, pero hacer ejercicio ya es avaricia, ella jamás ha ido a correr.
- Así es madre literalmente me caí de la cama, y ¿Porque vistes ropa deportiva? Si odias hacer ejercicio.
- Nunca es tarde cariño, para cambiar de opinión. Me dice eso y se va guiñandome un ojo.
- ¿Es enserio? apostaré que no durarás una semana
- Entonces ve ahorrando hija, porque duraré más que eso.
-¡Oh, no! Madre, ¿acaso sales con algún entrenador?
-¡Claro que no!
- Aún eres joven mamá, aún puedes encontrar a alguien especial, papá murió hace mucho tiempo.
Me mira con cara de querer decirme algo, abre y cierra sus labios varias veces, pero no le salen palabras; así que sospecho que si hay alguien especial pero no la presionaré para saberlo, hasta que ella me lo quiera compartir o más bien esté lista para hacerlo. Durante estos años ella tuvo unas cuantas citas pero no ha pasado de ahí, creo que el espacio que dejó mi padre en su corazón es tan grande que no ha habido quien lo llene.