Emily despierta en medio de la madrugada y como puede, quita con mucho cuidado los brazos de Amir, los cuales la rodean en un fuerte abrazo. Cuando por fin se libra de su agarre, se levanta de la cama y camina a paso lento hacia el baño mientras se restriega los ojos con la yema de los dedos, para deshacer la ceguera que aún el sueño le ronda. Enciende la luz y cuando se mira en el espejo, está irreconocible, su cabello todo alborotado, tiene ojeras y marcas en el cuello. Cuando las detalla con más atención, se da cuenta que son chupones, son gigantes y tiene dos. No uno, sino, dos. ¡De infarto! También nota la marca de los dedos de Amir alrededor de su cuello, ladeando la cabeza y echándose el cabello hacia un lado, profundiza su inspección e impactada por lo que a visto, se apart

